Recientemente se viralizó uno de los episodios más vergonzosos para el Gobierno federal: 600 mil millones de pesos que no llegaron al erario por la red del llamado huachicol fiscal.
Más de 23 mil mujeres son diagnosticadas cada año en México con cáncer de mama y un poco más de 8 mil fallecen. Un factor importante es la detección oportuna; si hay un diagnóstico oportuno, las probabilidades de vencer este tipo de cáncer son de casi 90 por ciento.
La escasa cultura preventiva, los pocos recursos que a nivel nacional se destinan para la prevención y el deplorable sistema de salud en nuestro país son la combinación perfecta para que siga aumentando el número de mujeres que fallecen cada año por esta enfermedad.
Recientemente se viralizó uno de los episodios más vergonzosos para el Gobierno federal: 600 mil millones de pesos que no llegaron al erario por la red del llamado huachicol fiscal. Si traducimos esta cifra a la cantidad de mujeres que pudieron ser atendidas en nuestro país, serían 3 millones de mujeres: esposas, madres, hijas, amigas, novias… quienes se quedaron esperando una quimioterapia, radioterapia, cirugía, medicamento, un diagnóstico y hasta una simple consulta con un especialista.
Los 600 mil millones de pesos pudieron darles esperanza a las 8 mil mujeres que fallecen al año, a sus familias, a sus hijos.
Ese dinero que terminó en el bolsillo de funcionarios, marinos, empresarios, agentes aduanales, entre otros, parece lejano, pero si consideramos que con él se debieron salvar vidas, es un desvío que duele y que indigna.
Pintar o iluminar edificios de rosa no es el asunto principal: se necesitan más recursos; sobre todo si se trata de 600 mil millones de pesos que debieron convertirse en hospitales, tratamientos y esperanza para las mujeres que luchan contra el cáncer.
