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Cuando el cariño ya no es suficiente

Las adicciones no se detienen con buenas intenciones; crecen, como una bola de nieve cuesta abajo, hasta volverse incontrolables.

A veces el amor no alcanza. No porque falte, sino porque se enfrenta a una enfermedad que desborda cualquier buena intención.

La madrugada del pasado 7 de enero, los gritos rompieron la calma en la colonia Conquistadores: José Salvador, un hombre de 48 años, atacó a su propia madre mientras se encontraba bajo los efectos de alguna droga.

No era un desconocido para la lucha contra las adicciones, había perdido su empleo como policía en Ramos Arizpe tras no aprobar los exámenes de dopaje. Aunque logró mantenerse alejado del consumo por un tiempo, la recaída llegó, como suele ocurrir cuando no existe un acompañamiento profesional constante.

Su historia no es un caso aislado, miles de familias en el país viven una batalla diaria contra las adicciones, muchas veces sin herramientas ni orientación adecuada. Los tratamientos especializados suelen ser costosos y, ante la desesperación, se recurre a anexos que no siempre cumplen con los protocolos necesarios. En otros casos, el problema se minimiza en casa con la esperanza de poder controlarlo.

El primer espacio estatal de atención profesional para personas en proceso de rehabilitación por consumo de sustancias estará ubicado en el antiguo Hospital del Niño.

Pero las adicciones no se detienen con buenas intenciones; crecen, como una bola de nieve cuesta abajo, hasta volverse incontrolables.

El cariño de los padres puede llevar a conceder segundas, terceras y hasta infinitas oportunidades. Sin embargo, cuando se trata de adicciones, postergar la intervención puede ser fatal. Una persona bajo los efectos de las drogas no razona con claridad, no escucha consejos y, muchas veces, ni siquiera reconoce que padece una enfermedad que requiere atención especializada.

En este contexto, resulta alentador que Coahuila se prepare para poner en marcha su primer espacio estatal de atención profesional para personas en proceso de rehabilitación por consumo de sustancias. El proyecto, que formará parte del programa Vive Libre Sin Drogas, operará bajo un modelo transversal entre dependencias y estará ubicado en el edificio que anteriormente albergaba el Hospital del Niño, según informó la presidenta del DIF Coahuila, Liliana Salinas Valdés.

La necesidad es evidente. De acuerdo con el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Consumo de Drogas, en 2023 uno de cada cinco nuevos ingresos a centros de rehabilitación en Coahuila correspondió a menores de entre 12 y 17 años, y la edad promedio de inicio en el consumo se ha reducido a 13 años.

Las cifras no admiten indiferencia.

Que el cariño no nos ciegue, amar también implica tomar decisiones difíciles, las adicciones no se enfrentan solas ni en silencio.

Hoy, Coahuila da un paso importante al ofrecer un espacio profesional que hacía mucha falta. Ojalá sea el primero de muchos, y que ninguna familia tenga que aprender, demasiado tarde, que el amor, sin ayuda, no siempre es suficiente.

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