El diputado local recibió millones de pesos por la venta de carbón a la CFE durante el sexenio de AMLO; este año llora en el Congreso porque ninguna de sus empresas ganó contratos.
Tony Flores, el diputado local por Morena y el Partido del Trabajo (PT), hizo rabieta y ahora es conocido como el chillón.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) lo hizo a un lado y ninguna de sus empresas recibió contratos de carbón. El motivo: la mala calidad del carbón que ofrece –tierra pintada de negro– y los antecedentes de corrupción y de tráfico de influencias.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Tony Flores acaparó los contratos de carbón y dejó en la pobreza a los pequeños y medianos productores de la región Carbonífera.
En contraste, se volvió millonario al grado de adquirir vehículos Lamborghini para pasearse en las calles de Múzquiz, con afanes de triunfo y presumir su situación económica de nuevo rico.
Hoy y después de conocer de los actos de corrupción, la presidenta Claudia Sheinbaum cambió el esquema de entrega de contratos para transparentarlos y apoyar a los pequeños y medianos productores que Tony Flores y sus empresas mantenían al margen o, bien, les compraban el carbón a bajo precio, para venderlo más caro, como coyotes.
Desde la Presidencia de la República se bajó la línea a la Comisión Federal de Electricidad, ya sin el corrupto de Manuel Bartlett, para que el Estado asignara los contratos y ahora más de 50 empresas resultaron beneficiadas.
En este año la Comisión Federal de Electricidad compró 10.5 millones de toneladas de carbón y no le asignó contratos a las 12 empresas que presentó Tony Flores, todas con prestanombres.
El problema principal fue que la CFE encontró incumplimientos en las empresas del hoy diputado local de la alianza Morena-PT. El principal, la mala calidad del carbón y la entrega a destiempo.
Ante el nuevo escenario, subió a tribuna para denunciar corrupción en la entrega de contratos, acusación que no hizo antes, cuando él fue el principal beneficiario. Un doble discurso que ya nadie le compra.
Se calcula que, en los tiempos de bonanza, Tony Flores obtuvo contratos de casi 5 millones de toneladas de carbón. Acaparó al grado de que ya no tenía carbón para entregar a tiempo y el que entregó tenia pésima calidad, tierra pintada de negro.

