Lo que empezó como spinning, evolucionó hacia una clase en un lugar oscuro, con música estruendosa y un maestro o maestra que te guía por una experiencia llena de energía.
Convertido en un antro-deporte, mujeres y hombres queman calorías, mejoran su tono muscular y su salud cardiovascular, fusionados entre la bicicleta estacionaria, la música, los gritos, el taco de ojo y el sudor.
Así, lo que inició como el tradicional spinning, evolucionó hacia una clase en un lugar oscuro, con música estruendosa y una maestra o maestro que lo mismo se pone un sombrero vaquero y se rompe la playera, que se baja de la bici para hacer movimientos sugestivos.
Deporte y sexo, sexo y deporte, como usted lo quiera llamar.
Ambos gratificantes y que, según los especialistas, generan endorfinas, dopamina, oxitocina y testosterona, todas esas sustancias químicas cerebrales que generan placer y detienen el estrés, provocan energía y bienestar.
Por eso, la maestra se contonea en la bici y pedalea de pie o sentada, al ritmo de la música y acompaña la letra a gritos sin que nadie la juzgue, igual que a sus alumnos y alumnas.
El ambiente es de fiesta y, al mismo tiempo, de deporte exigente y arrebatado, con desahogo violento, casi enfurecido y con gritos de satisfacción.
Un maestro, “El Azote de Dios”, en el arrebato violento de cada pedaleada, poco a poco se quita la playera y provoca la euforia y el grito de sus admiradoras, pero mantiene su sombrero vaquero para marcar moda y ya lo hizo.
Como buenos norteños, las y los deportistas llegan a los gimnasios a tomar sus clases de indoor cycling, con shorts cortos, playeras pegadas, zapatos específicos y su sombrero, porque más que hacer deporte, llegan a divertirse y bailar, cantar y gritar, arriba de una bici estacionaria.
El precio por cada clase es lo de menos. Hoy el deporte en bicicleta estacionaria es moda y se puede ver en vivo y en directo en el glamour de las redes sociales. Quién fue, quién no, qué hizo la maestra o el maestro, quién, de plano, se la bañó.
Eso sí, hay reglas y la principal es que nadie puede introducir bebidas embriagantes o drogas, el tema es deportivo, diversión y las peculiares citas que se pactan en otras partes, luego del atractivo visual o la plática en corto.
La transformación en el deporte no se agota, las necesidades para socializar evolucionan, al parecer, sin medida.

