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El club que cambió la vida de cientos de abuelitas en Saltillo

Lo que empezó como una reunión entre amigas, hoy reúne a 336 mujeres que encontraron compañía, nuevas experiencias y una red de apoyo para enfrentar la soledad y seguir cumpliendo sueños.

Lo que comenzó con una charla entre amigas alrededor de una taza de café, terminó convirtiéndose en una comunidad que hoy transforma vidas.

El Club de las Abuelitas Unidas de Saltillo no nació con grandes planes ni con recursos, surgió de una necesidad muy sencilla: escuchar.

“Yo tengo una estética y ahí iban varias clientas a platicarme lo que vivían, pero a veces no tenía el espacio; entonces yo empecé con dos amiguitas que nos íbamos a tomar un café a su casa. En una ocasión no las vi y por Facebook me uní a un grupo de abuelitas viajeras, ellas me sugirieron crear el grupo en Saltillo y con ayuda de una amiga empezamos”, expresa en entrevista María Guadalupe Salazar Mireles, fundadora y administradora de un grupo que para otras abuelitas se ha convertido en su segunda casa, en el lugar donde ríen, cantan, bailan y viven cosas que tal vez no habían vivido.

María Guadalupe Salazar Mireles, fundadora y administradora del Club de Abuelitas Unidas de Saltillo.

Con tan solo nueve integrantes, las abuelitas comenzaron a reunirse para jugar lotería y platicar; sin embargo, el grupo fue creciendo.

“Yo pensé en las abuelitas que tienen mucha soledad, con depresión, abuelitas que no salían, que tienen problemas y a veces están solas y no tienen a quién comentarle. Y de ahí surgió esto”.

Con 110 integrantes, el club creció de manera importante en solo unos años; sin embargo, su éxito no se mide por el número de personas, sino por lo que el club ha hecho por cada una de ellas.

“Todas dicen qué bonito grupo, que nunca se imaginaron y que gracias, siempre me dan las gracias por pensar en ellas; muchas vivían en soledad y depresión”, afirma Lupita, madre de cinco —cuatro hombres y una mujer— y abuela de cinco nietos.

Fotografía: Cortesía

‘Me llenaste la vida de colores’

Lupita asegura que una de las mayores satisfacciones es escuchar los cambios que las propias mujeres describen.

“Una abuelita me decía ‘Me llenaste la vida de colores porque yo siempre usaba el color negro’; y a otras se les cambió su manera de vestir, de vivir. Ha habido muchos cambios», señala, y agrega: “Otra decía ‘Ya no me queda otra más que estar aquí… Estaba enferma… Ahorita ya no me duele nada’. Dice que ‘Voy al evento, llego, bailo y todo, y llego a la casa y ahí sí me duele todo. Es que el encierro, pues, no nos ayuda para nada’”.

“La vida continúa y aparte hay muchas etapas que no vivimos; por ejemplo, hay abuelitas que dicen que no tuvieron sus 15 años, y pues tenemos planeado para diciembre hacer esto de que vivan su sueño. Muchas dicen ‘Yo tenía eso de quererme poner un vestido de princesa’. Otras dicen ‘Yo nunca había usado un vestido largo’. Así ha cambiado la vida de todas”.

Fotografía: Cortesía

Actualmente el Club Abuelitas Unidas de Saltillo integra a 336 mujeres, principalmente de Saltillo, aunque también participan algunas provenientes de Sabinas y Castaños.

Cada mes, se organiza una fiesta para celebrar los cumpleaños y dar la bienvenida a las nuevas abuelitas que forman parte de esta gran familia. Las fiestas son temáticas, inspiradas en los años 30 y 60.

“Cada que les digo la temática, andan emocionadísimas… que dónde comprar su vestimenta, dicen, es algo muy emocionante. Es un club que cambia vidas”, comenta Lupita Salazar Mireles, fundadora del grupo.

Además, se organizan desayunos quincenales y viajes cada seis meses.

Fotografía: Cortesía

Una familia que acompaña en todo momento

El Club no solo se reúne en las buenas. El apoyo entre las integrantes va mucho más allá de las fiestas.

Cuando alguna enfrenta problemas de salud, las demás se organizan para acompañarla en el hospital; si alguien necesita medicamentos u otro tipo de ayuda, buscan la forma de conseguirlos.

“Estamos en las buenas, pero también en las malas. Aquí ninguna está sola”, manifiesta Lupita.

En una sociedad donde con frecuencia se piensa que la vejez significa resignación, el Club de las Abuelitas Unidas demuestra exactamente lo contrario: que aún se puede viajar por primera vez, que hay amistades por conocer, que siempre existe una canción para bailar.

“La vida sigue y todavía tenemos muchos sueños por cumplir”, finaliza la fundadora y administradora del Club.

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