Osvaldo Urías no imagina su vida sin el drag, esa expresión artística que significa disciplina, aprendizaje y pasión para crear un personaje único.
“Calixta es una teibolera de circo”, nacida de la mente de Osvaldo Urías en la pandemia. “Valdo” se obsesionó con un programa de televisión, “RuPaul: Carrera de drags (RuPaul’s Drag Race)”, a la par del certamen mexicano “La Más Draga”. El maquillaje, la pintura y la seguridad de las concursantes le cautivaron para siempre.
El personaje se forjó entre miedo y admiración por los payasos. Durante su infancia, Calixta estaba enamorada de Los Payasónicos; “hasta decía que era hija de Regalito”. Ella cree que los arlequines pueden hacer eso, “dar miedo, risa o vergüenza”.
Es “la primera draga en bailar colombianas en Saltillo”, conectando con distintos sectores en la ciudad. Un disfraz inspirado en ese vínculo. “En cada barrio hay una virgen de Guadalupe. Entonces, quería plasmar en el vestuario toda esta identidad. La fe no está peleada con el drag. Nunca me han dicho que sea blasfemia, al contrario, me dan buenos comentarios”, afirma.
¿Qué es el drag?
“El drag es más que nada un personaje. Fuera del transformismo, muchas veces confundidos, el drag es un poquito más exagerado, pelucas más grandes, maquillaje más cargado, exagerado, los vestuarios decorados, de acuerdo con un concepto. Y las transformistas, pues, se dedican a hacer el trabajo de imitación de artistas, celebridades”, puntualiza Calixta.
Asegura que no está ligado directamente a la comunidad LGBT o a una orientación sexual, “no es exclusivo, digamos, en ese programa RuPaul’s, hay un hombre heterosexual que tiene a su novia y hace drag. Y aquí en México, Alexis 3XL es la que ganó ‘La Más Draga’ en 2019. Ella es una mujer cisgénero, heterosexual, bueno pansexual, pero pues tiene una pareja masculina. Una drag es un personaje propio. Con su esencia e inspiración, tiene algo único. Pues, yo creo que es lo bonito. El drag es para todos”.
Como cualquier otro “negocio” requiere tiempo e inversión, adquiriendo insumos de mejor calidad, como mejores pelucas o la capacidad de hacer los vestuarios completamente a gusto. Valdo menciona que pudo haber comprado un automóvil de agencia con todo lo invertido en su carrera como Calixta.
“No veo esta vida que me tocó sin ser drag. No me imagino si hubiera sido otra cosa”.
Calixta, drag saltillense.
El proceso de creación
Aunque recuerda que en su infancia se burlaban y le decían “jotillo”, Valdo no se detenía y ensayaba coreografías con sus primas para lucirlas ante sus familiares. Su abuelo tenía una tienda, a veces aprovechaba los trapeadores desarmables para improvisar pelucas, “yo creo que desde ahí viene todo este gusto”, menciona, pues en el drag encontró todo aquello que siempre había querido plasmar sobre su personalidad.
La primera vez que Calixta se presentó al mundo fue en una marcha del 8M, esto le permitió conocer a más personas como ella y expandir su círculo. Aunque piensa que en esto del drag hay que picar piedra si se quiere sobresalir, pues la exigencia es cada vez más alta en los certámenes locales y regionales.
En el camino, sus amigos lo han apoyado y acompañado. “O sea, literalmente el vestuario para esta entrevista (de la virgen de Guadalupe) está pintado a mano por un amigo. Se llama Charlie Charlie y el vestido me lo hizo un amigo que se llama Jayden Lee”, comparte.
Respecto a sus lazos familiares, cuenta que fue extraño: “al principio mi mamá decía que no, y luego mi papá decía que sí. Luego mi mamá aceptó, y luego mi papá dijo que no. Pero al final dijeron, pues ‘ella’ es mi hija. Y de parte de todo el exterior de mi familia, abuelos, primos, tíos, todos me han apoyado”.
Valdo y Calixta
El objetivo de Calixta es “pegarle a lo grande”, a pesar de haber participado en certámenes locales, le gustaría expandirse a plataformas como YouTube o salir en la televisión. “Ya sea ‘RuPaul’s Drag Race’ o ‘La Más Draga’, yo feliz”.
Actualmente se le puede encontrar en cualquier lugar que “haya ambiente”, pues la facilidad para el espectáculo, su energía y vibra la convierten en promotora permanente de la vida nocturna en la capital coahuilense. Con 23 años y trabajando de manera habitual en un cine, Osvaldo ha encontrado en Calixta aquello que siempre soñó plasmar. Ese alter ego ayudó a Valdo con una etapa muy oscura de su vida, en donde meterse en la piel de Calixta lo ayudó incluso a consejo de su terapeuta.
“Yo creo que si no fuera drag, no sé qué sería. No veo esta vida que me tocó sin ser drag. No me imagino si hubiera sido otra cosa. Si nunca me hubiera puesto una peluca, los tacones. Y si nunca hubiera dado un show en un escenario con gente. Para mí eso es algo a lo que le tengo mucho respeto”.
En pocas palabras, para Valdo el drag a través de la vida de Calixta es “mucha disciplina, aprendizaje y una pasión que hay que abrazar, un personaje único para brillar según sea la ocasión”.

