El fundador de los colegios Cumbres y Alpes en Saltillo jamás se enfrentó a la justicia por los presuntos abusos sexuales contra menores de edad entre 1991 y 1993 aunque la Iglesia católica confirmó que era culpable. Este reportaje es la historia de un sacerdote que fue víctima de violación por Marcial Maciel, quien tampoco pisó la cárcel, perdió su condición clerical pero gozó de impunidad hasta sus últimos días.
En 1969, un legionario de Cristo fundó el Instituto Cumbres de Saltillo. Su nombre: sacerdote Fernando Martínez Suárez, quien a los 15 años fue violado por Marcial Maciel y luego, entre 1991 y 1993, enfrentó la acusación pública de abusar sexualmente de al menos ocho niñas, de seis y once años de edad, en los institutos con sede en Cancún y en la Ciudad de México.
La Iglesia católica confirmó que el aprendiz y víctima del fundador de los Legionarios de Cristo era culpable, pero el padre Martínez Suárez nunca pisó la cárcel.
Solo se le retiró su estado clerical, de acuerdo con un comunicado de la Congregación de los Legionarios de Cristo publicado el 3 de enero de 2020. Y a los 84 años, murió de una enfermedad pulmonar, recluido en un centro para adultos mayores al sur de Italia.
Sí, igual que Marcial Maciel, acusado de violar por lo menos a 90 niños y de procrear y violar a sus cuatro hijos, con dos esposas. El fundador de los Legionarios de Cristo tampoco pisó la cárcel y murió a los 87 años en Jacksonville, Florida, en los Estados Unidos.
En 1969, gracias a la donación de terrenos de importantes capitanes de la industria de Saltillo, se fundó el Colegio Cumbres, gestionado por Marcial Maciel, bajo el concepto de educación de alta calidad, similar a los institutos Irlandés de Monterrey y Cumbres de la Ciudad de México.
La finalidad: educar a los futuros líderes de los sectores industrial y empresarial, con un alto sentido de disciplina, liderazgo y mentalidad global, competitivos en cualquier país del mundo.
Su fundador fue el padre Fernando Martínez Suárez. Luego, en 1974, fundó el Instituto Alpes, destinado a mujeres. Su cargo fue director y superior de comunidad de 1969 a 1971, posteriormente retomó el mismo puesto de 1974 a 1976.
Durante su encargo en el Instituto Cumbres se divulgaron secretos a voces sobre agresiones sexuales a estudiantes por parte de maestros en viajes al extranjero, pero nunca hubo denuncias formales ni de los presuntos agredidos, ni de padres de familia.
Un testimonio compartido a RCG Media Magazine narró que, durante un viaje a California, el sacerdote que los llevó se metió en la cama de uno de los compañeros menores de edad y trató de abusar de él; sin embargo, no lo denunció. El hecho acrecentó el secreto a voces.
También, se informó que desde 2008 surgió una denuncia relacionada con posibles actos de abuso sexual contra menores de edad, cometidos entre 1974 y 1976 en Saltillo, aunque el acusado negó los hechos y no se presentaron evidencias.
Lo que sí salió a la luz con la caída de Marcial Maciel, debido a los escándalos revelados por víctimas de violación sexual, fue el nombre del padre Fernando Martínez Suárez como una de las víctimas del fundador de los Legionarios de Cristo.
Durante el verano y el otoño de 1954, Fernando Martínez Suárez tenía 15 años de edad y fue violado por Maciel.
Ya para ese entonces, Fernando Martínez había sido acusado de violar a por lo menos ocho niñas, de los institutos Alpes en Cancún y en la Ciudad de México.
Una de ellas, la cantante y conductora de radio Ana Lucía Salazar, rompió el silencio, y con valentía describió la forma en que fue agredida sexualmente por el sacerdote Fernando Martínez.
Durante ese lapso, entre 1991 y 1993, otras niñas vivieron el mismo calvario, pero se negaron a hacer las denuncias públicas. En los colegios Cumbres de Saltillo y en el Alpes fueron retiradas las fotografías de Marcial Maciel y de Fernando Martínez.
Hoy, existe un silencio sobre los crímenes de ambos personajes de la Iglesia católica que fueron protegidos por el entonces papa Juan Pablo II. La película “Spotlight” (“En primera plana”, Tom McCarthy, 2015) muestra los casos de violencia sexual contra niños en Boston, y en muchos países del mundo, incluido México.
En el documental “El lobo de Dios” (Matías Gueilburt, 2025) se describen las fechorías del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, quien recibió un trato preferencial del Vaticano gracias a los donativos millonarios a pesar de su carrera delincuencial. Y como el padre Fernando Martínez, fundador del Cumbres y del Alpes en Saltillo, jamás pisó la cárcel para responder por sus actos incalificables, bajo la sombra de representar la imagen de Dios en la tierra.

