Icono del sitio RCG Media Magazine

El Mundial y el calor: La cortina de humo perfecta

El anuncio del cierre anticipado del ciclo escolar funcionó para esconder durante cuatro días los problemas de seguridad que vive este país.

El pasado 29 de abril, el Gobierno de Estados Unidos presentó una acusación formal contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como contra nueve altos funcionarios y mandos de seguridad, señalándolos de colaborar con el Cártel de Sinaloa y por tráfico de fentanilo, posesión ilegal de armas de fuego y recepción de sobornos millonarios.

El hecho representó, sin duda, el escándalo y la crisis política más grande que ha enfrentado hasta ahora el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

En política, una “caja china” es una estrategia de distracción o cortina de humo mediática cuyo objetivo es desviar la atención de la opinión pública de un escándalo grave, un problema de gobernabilidad o una crisis institucional, enfocándola deliberadamente en un tema secundario, polémico o de menor trascendencia.

El pasado 7 de mayo, el titular de la SEP, Mario Delgado, anunció a través de redes sociales que las clases concluirían el 5 de junio en vez del 15 de julio.

Y precisamente eso ocurrió el pasado 7 de mayo, cuando en las redes sociales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) apareció un video en el que su titular, Mario Delgado, flanqueado por todos los secretarios de Educación del país, anunciaba que, por acuerdo unánime del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), las clases concluirían el 5 de junio de 2026.

La justificación era que dicha modificación obedecía a la extraordinaria ola de calor pronosticada para junio y julio, así como a la logística y movilidad derivadas del arranque del Mundial 2026. Esto implicaría prácticamente tres meses de vacaciones, ya que el ciclo escolar 2026-2027 iniciaría hasta el 31 de agosto.

El anuncio provocó una ola inmediata de críticas por parte de maestros y padres de familia, quienes no podían creer que un evento deportivo fuera a alterar la vida educativa de todo un país, especialmente en medio del rezago educativo que enfrenta México.

Por ello, el viernes 8 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a desmentir que la modificación fuera definitiva y aseguró que la propuesta había surgido únicamente a solicitud de algunas autoridades educativas y docentes.

“Se reunieron nuevamente (los secretarios de Educación de todas las entidades) y tomaron la decisión de dejar el calendario como estaba”.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México.

Sin embargo, y para sorpresa de muchos, ese mismo viernes Mario Delgado —como coloquialmente se dice— “se montó en su macho” y confirmó en entrevistas que el fin del ciclo escolar sí sería el 5 de junio, aunque aún faltaba definir la fecha de arranque del siguiente periodo escolar.

La presión pública no tardó en llegar. Estados como Coahuila, Nuevo León, Jalisco y Guanajuato anunciaron que no acatarían dicha medida.

Finalmente, el 11 de mayo, y acatando instrucciones que claramente parecían venir desde Palacio Nacional, Mario Delgado volvió a aparecer rodeado de los secretarios de Educación para anunciar que el calendario escolar vigente continuaría sin modificaciones y que el ciclo escolar terminaría oficialmente el 15 de julio.

Fueron cuatro días de polémica en los que millones de mexicanos estuvieron concentrados en debatir qué era lo mejor para la educación del país. Pero también fueron cuatro días que sirvieron para esconder a Rubén Rocha Moya, cuyo paradero seguía siendo desconocido hasta el cierre de esta edición.

Cuatro días en los que, como sociedad, dejamos de hablar de lo verdaderamente importante: la seguridad y la crisis institucional que vive este país.

Entonces sí… la caja china funcionó.

Salir de la versión móvil