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El punto de quiebre

Las tensiones en la relación entre México y Estados Unidos llegaron a su momento álgido cuando la bandera tricolor se erigió como símbolo durante las protestas violentas en Los Ángeles, California, donde paisanos y migrantes de otras naciones se enfrentaron contra agentes del ICE.

Las protestas comenzaron el viernes 6 de junio de 2025, cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) intensificó sus operaciones en Los Ángeles, California. Desde ese momento la ciudad se convirtió en el epicentro de una crisis que sacudió no sólo a los Estados Unidos de América, sino también la relación bilateral con México.

Las redadas migratorias masivas en fuentes de trabajo y lugares como Home Depot donde paisanos se reúnen en busca de una oportunidad laboral provocaron que miles de manifestantes tomaran las calles de Los Ángeles, en protesta a la política de deportación impulsada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Las protestas que inicialmente eran pacíficas se fueron intensificando, tras la llegada de fuerzas de seguridad pública del Estado de California y elementos de la Guardia Nacional, escalando violentamente hasta niveles inauditos que derivaron en enfrentamientos, automóviles incendiados, uso de gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y uso de armas con proyectiles de goma.

Protestas en Los Ángeles, California.

Tras varios días de protestas y disturbios y ante la inminente crisis social, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, declaró estado de emergencia y toque de queda desde las ocho de la noche hasta la seis de la mañana. La decisión del presidente Trump de desplegar 4 mil efectivos de la Guardia Nacional y 700 marines, lejos de apaciguar a los manifestantes, intensificó las tensiones. El gobernador de California, Gavin Newsom, criticó estas medidas como ilegales y peligrosas para la democracia.

El uso de la bandera de México durante las violentas manifestaciones polarizó más la situación. El vicepresidente J. D. Vance se refirió a esta crisis como una insurrección donde se enarbolan banderas extranjeras en territorio estadounidense, todo esto generó tensión en las relaciones bilaterales entre México y el vecino del norte. El punto de quiebre llegó tras las declaraciones de la Secretaría de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, quien en compañía de D. Trump acusó públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum de alentar las protestas violentas.

Protestas en Los Ángeles, California.

De manera casi inmediata Claudia Sheinbaum, desde sus redes sociales, calificó las acusaciones del secretaria de Seguridad de Estados Unidos como absolutamente falsas y compartió un fragmento de la mañanera donde condenó explícitamente la violencia. “No estamos de acuerdo con las acciones violentas como forma de protesta. La quema de patrullas parece más un acto de provocación que de resistencia”. Además de exhortar a la comunidad migrante a manifestarse de forma pacífica y conforme a los mecanismos legales. 

Es importante destacar que las declaraciones de la mandataria nacional fueron tergiversadas, pues ella hizo un llamado específicamente a la movilización contra los aranceles, no contra las redadas. En una declaración del 24 de mayo, Sheinbaum Pardo mencionó: “Vamos a seguir informando, porque de ser necesario nos vamos a movilizar, porque no queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros paisanos de Estados Unidos a México que atienden a los más necesitados”. Esto deja claro que su llamado es en contra de los aranceles, particularmente los impuestos a las remesas, y no en contra de las redadas.

Esta crisis ha dañado la sensible y fragmentada relación entre México y Estados Unidos. Se requería el esfuerzo de los diplomáticos de ambas naciones para evitar una escalada mayor, donde la tensión se apacigua mediante el diálogo y el respeto mutuo.

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