El dinero no compra la paz, pero la ausencia de él casi siempre la destruye.
No me encanta decirlo, pero cuando hay estabilidad económica el estrés casi baja por completo; el dinero sí importa en la vida y dejar de fingir lo contrario también es parte de madurar y cuidar tu salud. Normalizar las conversaciones acerca de dinero, en familia, en pareja, con amigos, debe ser uno de los propósitos de este año para sentirte bien, te explicaré por qué.
El estrés financiero se ha convertido en una de las principales causas de ansiedad, insomnio y depresión en México.
Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (Ensafi), dos de cada tres adultos en los últimos años experimentaron niveles de estrés financiero alto, mientras que el Inegi ha reportado que los principales factores que generan este estrés son las deudas acumuladas (48%), los gastos imprevistos (45%) y los préstamos (39%).
La mala educación financiera, tabúes y patrones aprendidos sobre el manejo del dinero han ocasionado que este sea uno de los problemas más comunes de nuestra vida moderna, pues el tema ya no se limita a la dificultad de llegar a fin de mes, sino a cómo impacta en las relaciones personales, productividad laboral y la salud mental, ocasionando conflictos familiares, finales en relaciones, colitis, cambios de presión arterial, problemas de sueño y alimentación entre muchos padecimientos más.
Más allá de etiquetar como superficiales, interesados, ambiciosos a las personas que están trabajando en generar prosperidad, ahorros e inversiones, veamos que son personas interesadas en su salud mental, porque el dinero no compra la paz, pero la ausencia de él casi siempre la destruye. Este año deseo que muchos puedan construir una relación y conversación con el dinero más sana, más transparente y más inteligente, por su propio bienestar físico y también emocional.
