Esta profesión nació para servir, para ayudar y para orientar. Además de expertos en Derecho, los abogados de hoy deben poseer cualidades como la honestidad, la empatía, la valentía, la humildad y un firme compromiso con la justicia y la dignidad humana.
Hace 472 años, el 12 de julio de 1553, Bartolomé de Frías y Albornoz impartió la primera cátedra de Derecho en la Real y Pontificia Universidad de México, iniciando así la enseñanza formal del Derecho en nuestro país. Este suceso histórico motivó que, en 1960, el entonces presidente Adolfo López Mateos oficializara el 12 de julio como el Día del Abogado. Desde entonces, en esta fecha reconoce la labor de las abogadas y los abogados en la administración de justicia y en la búsqueda de la verdad en México.
En este día, nos corresponde a quienes ejercemos el Derecho reflexionar sobre nuestra trayectoria profesional y tomar un momento para mirar atrás y reconocer lo que hemos logrado y preguntarnos: ¿qué diría nuestro “yo” estudiante universitario si nos viera hoy? Aquel joven lleno de ilusiones, metas por cumplir y grandes ideas de justicia y equidad.
¿Sigues creyendo en la justicia con la misma pasión que en ese entonces? Estas preguntas no buscan que te juzgues, sino invitarte a una introspección profunda sobre tus valores y el rumbo que ha tomado tu carrera. Es la oportunidad perfecta para reconectar con aquellos ideales que te impulsaron a estudiar Derecho.
El abogado de hoy debe poseer grandes cualidades como la honestidad, la empatía, la valentía, la humildad y un firme compromiso con la justicia y la dignidad humana. Porque ¿quién, si no nosotros, expertos en Derecho, debemos servir como brújula y guía para nuestra sociedad? Nuestra profesión nació para servir, para ayudar y para orientar. El Derecho, al igual que la sociedad, cambia día con día, y es nuestro deber mantenernos actualizados y convertirnos en verdaderas herramientas de transformación social.
En este Día del Abogado, quiero extender una sincera felicitación a todas las abogadas y abogados que, a pesar de los desafíos actuales, como el acceso limitado a la justicia, la corrupción, la falta de recursos y la acelerada evolución tecnológica, siguen comprometidos con el Derecho y la justicia. Su dedicación y esfuerzo son fundamentales para superar estas pruebas y asegurar que el sistema legal funcione de manera efectiva y equitativa. Porque, como dijo Cicerón: “El silencio de la justicia es la victoria de la injusticia.”
Reconozcamos la importancia de nuestra labor en la defensa de los derechos humanos, en la protección de los más vulnerables y en la construcción de una sociedad más justa y democrática. Que este día sirva para renovar su vocación y recordarles que su trabajo tiene un impacto profundo en la vida de las personas y en el desarrollo de México.
¡Feliz Día del Abogado!

