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Hay tiro en Piedras Negras

El pleito entre Jacobo Rodríguez y Lorenzo Menera ya es guerra abierta.

En Piedras Negras ya no hay duda: el Gobierno municipal está atrapado en pleitos, y el más escandaloso de todos es el que protagonizan el alcalde Jacobo Rodríguez y el titular del Simas, Lorenzo Menera.

Lo que comenzó como una diferencia administrativa terminó convertido en una guerra de poder por el control del agua… y del dinero.

Porque aquí no se trata solo de quién tiene la razón, sino de quién manda.

La relación entre ambos está completamente rota. Atrás quedaron los días en que eran aliados y llegaban juntos al poder. Hoy, esa alianza es historia, y lo único que queda es un enfrentamiento que ha escalado a niveles vergonzosos para un Gobierno municipal.

El origen del conflicto no es menor: una inversión de 403 millones de pesos provenientes de la iniciativa privada que el alcalde buscaba inyectar al SIMAS. Para Menera, eso tenía un nombre claro: privatización. Y desde ahí comenzó el rompimiento.

Desde entonces, Jacobo Rodríguez ha intentado quitarlo del cargo… sin lograrlo. Y cada intento fallido no ha hecho más que exhibir debilidad política.

Pero lo más grave no es el pleito en sí, sino el nivel al que ha llegado.

El alcalde denunció públicamente que el agua estaba contaminada con salmonela. Una acusación delicadísima. La respuesta de Menera no fue menor: lo acusó de tener problemas de adicciones, de salud mental y de actuar por berrinche, retándolo incluso a hacerse exámenes antidoping y psicológicos.

Sí, así de bajo ha caído el nivel.

Esto ya no es política. Es un espectáculo.

Desalojan a Menera, atrincherado en su oficina

El pleito llegó a su clímax el pasado 23 de abril cuando Lorenzo Menera fue retirado por la fuerza de las oficinas de SIMAS en un operativo encabezado por la Contraloría Municipal, con apoyo de Seguridad Pública y la Policía del Estado, luego de haber permanecido atrincherado 48 horas.

La destitución de Menera ocurrió después de que una auditoría encontró 20 irregularidades en su gestión durante el manejo de la dependencia.

Mientras tanto, la ciudad paga las consecuencias, Piedras Negras está atrapada entre acusaciones, pleitos y egos. No hay rumbo claro, no hay obra que destaque y los servicios públicos siguen dejando mucho que desear.

Y por si fuera poco, el propio alcalde se da el lujo de rechazar apoyo estatal. Aunque el gobernador Manolo Jiménez sigue viendo por los nigropetenses y corrigiéndoles la plana, desde la alcaldía prefieren seguir en el conflicto antes que resolver.

Aquí la pregunta es inevitable: ¿quién está gobernando realmente?

Porque mientras estos se pelean por el control del agua, los ciudadanos siguen esperando soluciones.

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