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Infancia en riesgo

Todo niño, niña o adolescente tiene el derecho a una vida libre de violencia, pero ¿qué pasa cuando este derecho se vulnera?

El maltrato infantil sigue siendo una problemática compleja que vulnera derechos fundamentales y deja huellas profundas en el desarrollo de quienes lo padecen. 

Lejos de limitarse a la infancia temprana, las autoridades han adoptado un enfoque integral que reconoce como víctimas a todas las personas menores de 18 años.

“El maltrato es una vulneración a las personas menores de 18 años, que puede ser física, en la parte emocional y también en la parte del debido cuidado —explicó en entrevista María Teresa Araiza Llaguno, titular de la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) en Coahuila—. Los niños tienen derecho a un desarrollo integral”, subrayó.

Asimismo, explicó que el maltrato impide un buen desarrollo de la infancia, ya sea físico, emocional o psicológico: “puede ser el castigo corporal o el trato humillante, castigos muy raros que hemos visto, no solo golpes y, por supuesto, los delitos sexuales, con los daños colaterales fuertísimos en la parte psicológica”.

Desde esta perspectiva, se entiende que el maltrato no se reduce únicamente a la violencia física, sino también al daño emocional, al trato humillante y la omisión de cuidados, así como los delitos de carácter sexual, formas de violencia que afectan el derecho de la niñez a un desarrollo pleno.

Ilustración: Freepik

Omisión de cuidados, principal problemática

De acuerdo con la titular de la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) en Coahuila, durante el 2025 se atendieron 13 mil 400 niños, niñas y adolescentes. De estos casos, la mayoría estuvo relacionada con la omisión de cuidados, una forma de maltrato que, aunque menos visible, puede resultar igual o más grave.

Siete mil 177 de omisión de cuidados. Este tipo de vulneraciones o maltrato tal vez otra institución no lo vería porque no da para delito, pero puede ser muy grave no atender a tiempo una enfermedad, no cuidar que vaya a la escuela, el no cuidar que se vacune”, detalló Araiza Llaguno.

Ilustración: Freepik

Alza en denuncias por delitos sexuales

Otro dato alarmante es el incremento en la atención de casos relacionados con delitos sexuales. Tan solo en 2025, se atendieron mil 398 niñas, niños y adolescentes por esta causa.

María Teresa Araiza, titular de la Pronnif, señaló que este aumento no necesariamente implica que haya más delitos, sino que hoy existen más mecanismos de denuncia y una coordinación entre instancias que es clave.

“Por Fiscalía corre la parte de buscar el culpable, y por nosotros es que este niño o niña que tuvo una vulneración a sus derechos, un maltrato, pueda tener nuevamente acceso a sus derechos; es decir, atención psicológica, que sigan en la escuela”, comentó.

“Hay más ahora que antes o realmente hoy se están atendiendo, hoy están abriéndose ventanas. Creo que ese es el punto”, sostuvo.

“Creo que hay un gran cambio cultural y también tengo confianza en las nuevas generaciones de niños y adolescentes que reclaman su derecho”.

María Teresa Araiza Llaguno, titular de la Pronnif en Coahuila.
Fotografía: Cortesía

¿Una nalgada a tiempo…? 

Uno de los retos más importantes sigue siendo el cambio de mentalidad en torno a la crianza. Por muchos años, el castigo corporal fue normalizado como un método de disciplina “efectivo”, no obstante, hoy se reconocen sus efectos negativos.

“El castigo corporal y el trato humillante, creo que es parte de una concepción que no considera a los niños titulares de derecho —señaló María Teresa Araiza—. Sí tenemos que hacer mucho y afortunadamente se está haciendo mucho trabajo de prevención y de cultura, porque no se cambia de un día a otro, pero aun cuando existen castigos y golpes ya la piensan más los papás, ya buscan más orientación”.

Al cierre del 2025, la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia registró 160 casos que se tipificaron en castigo corporal. Aunque en algunos casos no hubo un proceso penal, cuando hay lesiones o daño evidente, las consecuencias legales pueden ser severas, especialmente al tratarse de padres o cuidadores.

“La verdad es que cuando se hace daño, lejos de que sea menor la penalidad, si queremos ir al campo penal, es mayor porque lo dañaste, le dejaste cicatrices y aparte eras su papá, en quien él tenía confianza”, apuntó.

Ilustración: Freepik

Alto a la violencia

Las campañas de concientización, la creación de nuevas instituciones con más facultades y la apertura de espacios seguros han permitido visibilizar el maltrato infantil y castigarlo.

“Creo que hay un gran cambio cultural y también tengo confianza en las nuevas generaciones de niños y adolescente que reclaman su derecho —comentó la titular de la Pronnif. Asimismo, explicó que en algunas ocasiones los adultos se burlan de los menores—. No debe normalizarse la violencia. Sí deben existir límites, reglas, pero no necesariamente con golpes”.

“Hay más denuncias. Hay casos de momento muy rudos en los medios sociales y aumentan las denuncias. Y si abres más ventanillas, hay más denuncias. Entre más capacitados tenemos a los funcionarios para detectar, hay más denuncias, eso ha ido creciendo en el país y en el mundo, es el grito de los niños”, enfatizó María Teresa Araiza, de la Pronnif. 

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