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La ética en la medicina

Existen riesgos propios de esta profesión, pero también principios que buscan no causar daño, sino siempre ver un beneficio para el paciente.

La ética es fundamental para el ejercicio de cualquier profesión. Actuar con integridad, valores y el deber ser son principios básicos que se deben aplicar en la práctica. En la medicina su importancia radica en la toma de decisiones que afectan directamente en la salud y el bienestar del paciente.

Como señala el titular del despacho Medical Legal Center, Abraham Dávila, “El que puedan hacerse muchas cosas, no significa que todas ellas deban hacerse”.

Existen cuatro principios que rigen la ética médica: no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia.

Primum non nocere o “primero no dañar” dicta el principio de no maleficencia, considerado el más importante tras señalar que cualquier acto médico debe pretender, en primer lugar, no hacer daño alguno de manera directa o indirecta.

El principio de beneficencia está cercanamente relacionado, y se refiere a que los actos médicos deben tener la intención de producir un beneficio para la persona en quien se realiza el acto.

La dignidad humana y la autonomía personal son otros de los lineamientos que se establecen dentro del marco normativo de la práctica médica. 

La Ley General de Salud enmarca además otras normas que tienen que ver con la conducta médica, como integridad, responsabilidad social y el respeto a los derechos humanos. A nivel internacional también existen códigos de ética con bases para el ejercicio de la profesión.

La medicina no es exacta

Como en cualquier profesión, existen riesgos naturales de la medicina. “Cabe mencionar que la medicina no es una ciencia exacta, sino que se tienen tantas variables que resultan infinitas”, comentó Abraham Dávila, del despacho Medical Legal Center, empresa cuyo principal objetivo es brindar al profesional de la salud un respaldo jurídico especializado en atención, asesoría, consultoría, prevención de casos de responsabilidad profesional médica.

“La medicina tiene riesgos sustentados en literatura incluso nacional y mundial, sin que estos puedan en muchos casos ser previsibles, riesgos propios de la medicina, sin que pueda, cuando estos ocurren, considerarse un mal actuar médico”, aclaró. 

Asimismo, el titular del despacho de Medical Legal Center, Abraham Dávila, señaló que cuando ocurren hechos lamentables, “lo sufrimos y duele igual, pero son cosas propias que escapan del profesional de la salud, son cosas propias de la medicina. No quisiéramos que nadie se muriera en los hospitales”. 

Paloma Nicole, de 14 años, falleció tras una operación estética a cargo del cirujano Víctor Manuel Rosales, con el permiso de la mamá, Paloma Escobedo.

La falta de… 

El pasado 20 de septiembre falleció Paloma Nicole Arellano Escobedo, de 14 años, en una clínica privada del estado de Durango tras ser sometida a una cirugía estética, sin el consentimiento de su padre, Carlos Arellano, pero sí de su madre, Paloma Escobedo. Este caso es un ejemplo que dejó ver la falta y el incumplimiento de los principios en el ejercicio médico.

La adolescente se sometió a una intervención de prótesis mamarias y lipotransferencia a los glúteos que fue realizada por el cirujano Víctor Manuel Rosales, quien es la pareja sentimental de Escobedo. Después de varios días internada en terapia intensiva, Paloma Nicole cayó en muerte cerebral.

La cirugía de Paloma Nicole incrementó los riesgos médicos y anestésicos, y violó las normas anteriormente citadas.

La madre y su pareja sentimental fueron detenidos. Ella está acusada de “omisión de cuidados y usurpación de profesiones”, pues intervino en la cirugía de su hija sin ser una profesional de la salud; por otro lado, el médico enfrenta los cargos de “abandono y práctica indebida del servicio médico”.

Aunado a esto, la presión mediática obligó que la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva anunciara la suspensión del cirujano y abriera una investigación interna.

De acuerdo con la revista española Atención Primaria, en su artículo “¿Por qué algunos médicos se vuelven poco éticos (¿malvados?) con sus pacientes?”, firmado por José Ramón Loayssa Laraa Roger Ruiz Moral y Javier García Campayo, refiere que “la mayoría de los médicos inician sus estudios con creencias firmes en la honestidad de las personas, la convicción de que la justicia prevalece y una confianza en que su intervención tendrá un impacto positivo en la vida de la gente. Cuando estas creencias se enfrentan a la complejidad de la realidad, se erosionan y causan desilusión, impotencia y frustración”.

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