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La novela en Torreón

La manifestación de policías contra sus jefes, el operativo fallido en el que un civil perdió la vida y las riñas protagonizadas por funcionarios municipales evidenciaron una crisis de seguridad, que incluso se reflejó en la encuesta del Inegi. En respuesta, el Gobierno del estado actuó para garantizar paz y tranquilidad social que caracterizan a Coahuila.

Este cambio es para bien, respondió el alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda.

Así, el Gobierno del estado remedió el conflicto entre policías municipales y el ahora excomandante César Antonio Perales, a quien acusaron de tenerlos a cuota, de extorsionarlos y de que “nunca nos atendía, instalado en la soberbia”.

Pero todo ocurrió el 20 septiembre del año pasado, luego de que, sin argumento de por medio y valiéndose de la autonomía, el alcalde Román Alberto desconoció al Grupo de Reacción estatal y creó el suyo.

Pasó por alto que el modelo de seguridad responde al Mando Único que opera en los 38 ayuntamientos, bajo criterios estrictos de estrategia para prevenir y combatir delitos.

El modelo ha sido exitoso y se refleja con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), del INEGI, que coloca a Coahuila como el estado más seguro del norte del país y uno de los tres más seguros a nivel nacional.

Aun así, en Torreón, el criterio fue otro y el Ayuntamiento se desligó del Mando Único de seguridad.

El problema llegó pronto. Durante un desalojo de tierras en el ejido Nuevo Mieleras el pasado 7 de abril, el nuevo Grupo de Reacción Torreón mostró su falta de capacitación y uno de sus integrantes, al no saber actuar en momentos de crisis, asesinó a balazos a Rolando Medina Puente, de 35 años de edad.

El policía agresor está vinculado a proceso penal, y los mandos policiacos que participaron en el desalojo fallido también fueron llamados por la Fiscalía estatal, que abrió tres carpetas de investigación.

Sin embargo, el lunes 28 de abril de este año, las y los policías municipales se manifestaron en contra de sus jefes. El gobernador Manolo Jiménez anunció que Torreón no se quedaría sin seguridad e informó que la Policía Estatal y la Guardia Nacional se harían cargo de la seguridad de los habitantes.

Dos días antes, el INEGI reportó que la percepción ciudadana sobre la seguridad había bajado de 42.4 a 32.7. Esto por la trifulca en Nuevo Mieleras y el pleito en un restaurante donde participó el secretario del Ayuntamiento, Pepe Ganem.

Por su parte, el Congreso del estado citó al alcalde Román Alberto Cepeda a la comparecencia con los integrantes de la Comisión de Seguridad, para explicar los detalles del desalojo en Nuevo Mieleras y la muerte de una persona, así como la manifestación de las y los policías municipales.

En consecuencia, el Ayuntamiento destituyó al comandante Perales y nombró a Alfredo Flores como titular de Seguridad municipal y a Andrés Torres Padilla, al frente del Grupo de Reacción Torreón.

Ahora sí, ellos en relación directa con el Mando Único de seguridad que preside el Estado, mediante el fiscal Federico Fernández.

Quedó muy claro que la seguridad es prioridad del gobernador Manolo Jiménez y que nada, ni nadie, está por encima del Estado.

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