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La odisea de adaptar ‘La Odisea’

Un texto de hace más de 2 mil 700 años que narra el viaje del héroe sigue encontrando en el cine el espejo perfecto para reescribirse.

Si alguna vez usaste la frase “fue una odisea” para referirte a una travesía, sea la que sea, podríamos decir que de una forma u otra viviste en carne propia un poco del viaje de Odiseo para volver a Ítaca. Escrito en el siglo VIII a. C. y atribuido al poeta Homero, “La Odisea” concreta un texto poético épico estructurado en 24 cantos que va mucho más allá de una secuela de “La Ilíada” y se convirtió, con el paso del tiempo, en la génesis de la llamada narrativa universal y el famoso viaje del héroe.

Hayas leído o no el texto clásico, la noción de un soldado traumatizado que, tras diez años de guerra en Troya, tarda otra década intentando regresar a su hogar mientras enfrenta seres mitológicos y se encuentra con dioses, se traduce en una trama que atrapa al hablar de supervivencia, memoria, tentación y el deseo irreprimible de volver a casa.

Llevar una trama así de épica a la pantalla siempre ha sido una hazaña de proporciones titánicas, y no, Christopher Nolan (Inglaterra, 1970) no fue el primero, y seguramente no será el último, en aventurarse a retratar el viaje de Odiseo. Para hablar del largo camino que nos llevó a ver la adaptación más despampanante estrenada este año, es necesario regresar más de cien años en el tiempo. Quizás solo así sea posible entender la enormidad de sus proporciones.

 “L’Île de Calypso: Ulysse et le Géant Polyphème” (“La isla de Calipso: Ulises y el gigante Polifemo”, 1905).

El primer intento corto de Georges Méliès

En 1905 dio inicio la tradición en la gran pantalla de adaptar el texto homérico con el cortometraje mudo “L’Île de Calypso: Ulysse et le Géant Polyphème” (“La isla de Calipso: Ulises y el gigante Polifemo”). El pionero francés de los efectos visuales y uno de los directores más importantes para la historia del cine, Georges Méliès (Francia, 1861-1938), fue el primero en querer mostrar monstruos y mitos en pantalla, con todas las limitaciones de la época y en solo 13 minutos.

El propio Méliès interpretó al gigante Cíclope en una obra en blanco y negro donde utilizó sobreimpresiones de película, maquetas enormes y trucos de sustitución para mostrar a Polifemo amenazando a la tripulación. El director señaló años después que su objetivo no era la fidelidad al texto, sino convertir a Homero en el primer espectáculo visual del cine fantástico. Y en gran medida lo logró.

La adaptación fue recibida con elogios en su época por su innovación visual. Al estar filmada en un solo plano, la teatralidad propuesta por el director aún es aplaudida en nuestros tiempos y es considerada una piedra angular no solo para las adaptaciones de la historia de Odiseo, sino de todo el cine.

Ulisse” (“Ulises”, 1954)

La era dorada que consagró Mario Camerini

Casi 50 años después, durante el auge del cine italiano de época, el director Mario Camerini (Italia, 1895-1981) firmó la película “Ulisse” (“Ulises”), producida por Dino De Laurentiis y Carlo Ponti, dupla que revitalizó el cine europeo luego de la Segunda Guerra Mundial con coproducciones internacionales que aseguraron grandes éxitos comerciales, como con “La Strada” de Federico Fellini.

En 1954, Camerini presentó su versión de “La Odisea” con Kirk Douglas, sí, el papá de Michael Douglas. En esa época, el actor era reconocido por su carisma en pantalla grande, pero su interpretación física en el papel principal de la cinta, acompañado por Silvana Mangano en un doble papel como Penélope y Circe, buscaba llevar la cinta al siguiente nivel.

La producción simplificó la estructura poética para centrarse en la acción, el encuentro con las sirenas y la matanza final de los pretendientes, pero, para esos años, la grandilocuencia no fue recibida con grandes elogios y la crítica especializada subrayó la banalidad con la que el director encaró el texto.

Pese a ello, y en honor a la verdad, la película se convirtió en un éxito en taquilla y recaudó más de dos millones de dólares solo en Estados Unidos, cifra que, si bien ahora no parece grandilocuente, en su tiempo fue descomunal.

 “The Odyssey” (“La Odisea”, 1997)

El formato majestuoso de Andréi Konchalovsky y Francis Ford Coppola

Dando un salto hasta 1997 y conscientes de que dos horas de película no bastaban para plasmar los 24 cantos de Homero, el director Andréi Konchalovsky (Rusia, 1937) y el productor ejecutivo Francis Ford Coppola (Estados Unidos, 1939) abordaron la obra desde un formato más ambicioso con la miniserie de televisión “The Odyssey” (“La Odisea”).

Rodada en escenarios naturales de Turquía y Malta, esta adaptación estuvo protagonizada por Armand Assante como Odiseo y Greta Scacchi como Penélope, acompañados por un elenco estelar que incluyó a Isabella Rossellini como la diosa Atenea, Vanessa Williams como Calipso, Bernadette Peters como Circe y Christopher Lee como el adivino Tiresias.

El director aprovechó los efectos digitales de la época, extendió la trama en dos capítulos de más de 90 minutos y buscó centrarse en el mito por sobre cualquier interpretación. Con un recibimiento cálido, la producción fue galardonada con dos premios Emmy, entre ellos uno a mejor dirección, gracias al equilibrio del peso mitológico con el drama humano inmerso en la trama.

O Brother, Where Art Thou?” (“Oh, hermano, ¿dónde estás?”, 2000)

La sátira brillante de los hermanos Coen

Con tantas adaptaciones fieles, al cambiar de siglo, la reinvención del mito se vio casi obligada a emerger. Los hermanos Joel y Ethan Coen (Estados Unidos, 1954 y 1957 respectivamente) tomaron el texto y demostraron que no hacían falta túnicas ni monstruos marinos para adaptar a Homero.

Con “O Brother, Where Art Thou?” (“Oh, hermano, ¿dónde estás?”), los directores trasladaron la estructura de la obra de Ítaca a Misisipi durante la Gran Depresión en Estados Unidos. Con mucha sátira y comedia clásica de los Coen, George Clooney encarna a Ulysses Everett McGill, un prófugo obsesionado con su cabello que convence a sus compañeros de fuga para buscar un tesoro. En su camino, las sirenas se convierten en lavanderas en un río, el Cíclope es un tuerto vendedor de biblias interpretado por John Goodman, y su esposa Penélope, interpretada por Holly Hunter, resulta una mujer pragmática, fuerte y sumamente decidida

El viaje se transforma en una odisea llena de folk, robos, personajes pintorescos e interpretaciones libres de arquetipos conocidos y reconocibles. La crítica recibió la cinta con elogios y la banda sonora, producida por T Bone Burnett, reavivó el interés mundial por la música bluegrass tradicional.

«The Odyssey» («La Odisea», 2026)

La cumbre contemporánea de Christopher Nolan

La apuesta por llevar el poema clásico a una nueva dimensión alcanzó su punto más alto gracias a la visión de Christopher Nolan, uno de los directores más prolíficos de los últimos años. Con una duración de casi tres horas y rodada en formato IMAX con la fotografía de Hoyte van Hoytema, la adaptación reúne a un reparto de gran calibre encabezado por Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland como Telémaco, Robert Pattinson como Antínoo, junto a figuras como Lupita Nyong’o, Charlize Theron y Zendaya.

Completamente alejado del CGI y priorizando efectos prácticos de gran escala, la versión de Nolan explora “La Odisea” como un estudio psicológico sobre el trauma del veterano de guerra, el peso del aislamiento marítimo y la distorsión del tiempo entre el hombre que partió a la batalla y el que intenta desesperadamente regresar a casa.

Además de ser un reflejo actual de las guerras mundiales en las que vivimos y de cómo este contexto de polarización por un casting es más importante que la cinta en sí, Nolan se aventura en una cinta de proporciones épicas que desafían al cine en streaming y la comodidad, aunque los señalamientos de “wokismo” quieran vender lo contrario.

Al final, adaptar “La Odisea” es un desafío lleno de riesgos artísticos. Pero, mientras la condición humana siga marcada por el extravío, la lucha contra la adversidad y el anhelo irreprimible de volver al hogar, el poema de Homero encontrará en el cine el espejo perfecto para reescribirse.

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