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La prueba de fuego para Morena

A nivel federal, el partido en el poder mueve sus piezas de cara a las elecciones del Poder Judicial; en cambio, en el ámbito local, las tribus continúan su pleito interno para conseguir beneficios.

Mientras la prioridad de Morena, partido político en el poder, es sacar en buen término la elección del Poder Judicial, en Coahuila las dos tribus siguen enfrentadas en pleitos y descalificaciones por agenciarse los programas sociales de pechito y sin hacer trabajo territorial.

Es evidente que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene dos grandes preocupaciones: las embestidas de Donald Trump y, ahora, la inseguridad subida de tono con el campo de reclutamiento y de exterminio en Jalisco.

Frente a ese complicado panorama, producto de la herencia negra que le dejó Andrés Manuel López Obrador, su reto se enmarca en la elección del domingo primero de junio, para elegir magistrados y jueces en el Poder Judicial federal y el de los estados.

En Morena, la línea que ha dado Andy López Beltrán, el poder tras el trono que dirige Luisa María Alcalde, es movilizar las estructuras para acudir a las urnas y renovar el Poder Judicial, en una elección inédita y complicada, extraña e irracional, rara.

Los ciudadanos ven esa elección desencantada, por el desconocimiento de los perfiles de aspirantes a jueces y magistrados, y su difícil evaluación en términos legales.

Además, es una realidad que son tres las elecciones que acaparan la atención de los votantes: presidente de la república, gobernador y alcaldes.

Los dos grupos morenistas en pugna fueron llamados a la Ciudad de México, donde les leyeron la cartilla para que dejaran de pelear y se pusieran a trabajar en territorio, con el fin de llevar electores a las urnas.

Los grupos de los senadores Luis Fernando Salazar y Cecilia Guadiana, lejos de entender la línea, regresaron para seguir enfrentados con denuncias sobre el uso de los programas sociales con tintes proselitistas y de violencia de género.

Sin embargo, un tercero, Alfonso Cepeda Salas, líder nacional de los maestros, originario de Arteaga y expriista, sí se puso a trabajar para que las y los maestros de las secciones 5, 35 y 38 vayan y elijan a ciegas a los nuevos magistrados y jueces, en los ámbitos federal y estatal.

Punto y aparte, es la buena relación entre el gobernador Manolo Jiménez y la presidenta Claudia Sheinbaum, que podría derivar en la participación de las estructuras priistas en la elección del Poder Judicial, bajo la premisa de respetar los resultados y, en consecuencia, de los nuevos jueces y magistrados, en los ámbitos federal y del estado.

Veremos si la elección del domingo primero de junio deja ganadores y damnificados, ante la prueba de trabajo y, sobre todo, de lealtad que pide a los morenistas, la presidenta Claudia Sheinbaum.

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