Chad ‘N’, un expolicía estadounidense, fue detenido en Piedras Negras tras asesinar a tres familiares de su expareja, quien resultó herida.
El reloj marcaba las 14:00 horas del 4 de agosto en la colonia Espinoza Mireles, al poniente de la capital de Coahuila, para la familia De León.
Era una tarde normal. Días atrás, Ana Laura, de 44 años; Jaqueline, de 23 años; y Litzy de León, de 25 años; habían decidido emprender un negocio con la ilusión de ganar dinero y salir adelante.
Ese día no contaban con que la vida tenía otros planes para ellas y para su pequeño hijo y nieto de apenas tres años.
Al acecho se encontraba Chad “N”, hombre de origen texano, de 35 años, quien pretendía llevarse a su hijo a Estados Unidos. El hombre había estado casado con Litzy.
Ese día, Chad llegó armado a la casa para reclamar la convivencia con su hijo. Emmanuel, de 44 años y pareja de Ana Laura, se lo impidió y ellas también.
Justo ahí sacó una pistola calibre .45 y sin más les disparó a la cabeza a Ana Laura, la abuela, a Emmanuel, su pareja, y a su hija Jaqueline, luego a Litzy. Tomó al niño y se lo llevó en una camioneta.
Dos horas después, un familiar llegó a la escena del crimen. Nadie se había dado cuenta de lo sucedido. En la casa quedó marcada la huella del odio o quizá la locura del expolicía, quien tenía prohibido acercarse a Litzy y a su hijo y también usar armas de fuego.
Chad “N” pensó que lo lograría, pero no fue así. Gracias a las cámaras de seguridad de la Fiscalía y la coordinación, una de ellas lo vio pasar y captó al hombre y el camino a seguir hasta que llegó a la ciudad de Piedras Negras, a unos kilómetros de la frontera.
Tras la detención del expolicía texano señalado por el multihomicidio en la colonia Espinoza Mireles, el fiscal general de Coahuila, Federico Fernández Montañez, detalló cómo ocurrieron los hechos y cómo se logró la captura.
El funcionario aclaró que el reporte oficial entró al 911 pasadas las 19:00 horas del martes 4 de agosto como personas lesionadas por proyectil de arma de fuego, lo que activó de inmediato el cerco operativo para ubicar al probable responsable.
Sin embargo, la tragedia habría ocurrido mucho antes. Un familiar directo de las víctimas dejó de tener comunicación con ellas a las 14:00 horas. Al extrañarse, pidió a vecinos que se acercaran al domicilio entre las 18:00 y 18:30 horas para verificar que todo estuviera en orden. Fue entonces cuando ingresaron a la vivienda y encontraron la escena del multihomicidio.
“Si te fijas en la cronología, es muy probable que los hechos hayan pasado entre las 2:30 y 3:00 de la tarde, pero no existe un reporte vecinal que haya alertado. El arma que utilizó esta persona contaba con un dispositivo silenciador que evita el estruendo en las detonaciones, por eso los vecinos no escucharon”, explicó el fiscal.
Por esa razón, para cuando entró el reporte a las 19:00 horas, el presunto responsable ya había cruzado varios filtros de seguridad instalados en el estado. El último punto de encuentro posible fue en el Norte, en las inmediaciones del cruce fronterizo en Piedras Negras.
Sobre el seguimiento, Fernández Montañez confirmó que no fue solo una cámara en Castaños, sino todo un sistema de inteligencia.
“Es Castaños, es Saltillo, es Ramos Arizpe, la región Centro, la Carbonífera y finalmente la región Norte. Tenemos imágenes de todas las regiones. Facilita que el gobernador está al tanto desde el primer minuto y va coordinando los esfuerzos, hay un sistema de inteligencia y coordinación: la Policía del estado que hace la detención, la Agencia de Investigación Criminal, la Fiscalía, Pronnif, Ejército, Guardia Nacional y Marina”, detalló.
El detenido, Chad “N”, de 35 años de edad, fue puesto a disposición de la autoridad ministerial en Piedras Negras, en espera de que se concluyan las diligencias ministeriales y periciales para solicitar la orden de aprehensión por homicidio, feminicidio y sustracción de menores.
Posteriormente, ingresó al Centro Penitenciario Varonil de Saltillo en cumplimentación de la Orden de Aprehensión, donde quedó a disposición de la autoridad judicial competente.
El menor de tres años que se llevó fue asegurado y está bajo resguardo de PRONNIF, DIF y autoridades judiciales. El gobernador Manolo Jiménez Salinas dispuso el traslado de familiares a Piedras Negras para estar con él. Posteriormente fue traído a Saltillo.
Sobre Litzy Anahí, de 26 años, madre del niño y única sobreviviente, el fiscal informó que durante esos días se encontró en estado grave y delicado.
Finalmente, ante el cuestionamiento de si será juzgado en Estados Unidos por ser ciudadano norteamericano, fue contundente: “En Coahuila, con las leyes de Coahuila. El delito fue cometido en el estado de Coahuila”.
Y envió un mensaje a la ciudadanía: “Aquí en Coahuila el que la hace la paga. Lo que no está en nuestras manos, prevenir, porque se da en el seno familiar; sí está en nuestras manos activarnos coordinados y ser contundentes para que esta persona responda”.
También aclaró que la orden de restricción que tenía Chad “N” era en Estados Unidos, donde radicaba con su pareja y su hijo, y no en Coahuila, a donde venían ocasionalmente.
Tras la primera audiencia, el abogado del norteamericano alegó que no estaba bien de sus capacidades mentales. Un ataque de ansiedad, pensó, lo salvaría, pero no fue así, pues el juez tenía pruebas y elementos para no dejarlo libre.
Mientras tanto, al día siguiente, amigos y familia, con un inmenso dolor, despedían a Ana Laura y a Jaqueline. A Emmanuel lo llevaron a Guanajuato.
Litzy pasó más de 15 días en el hospital. Un verdadero milagro la salvó de las garras de la muerte.
El caso sentará un precedente y, si es hallado culpable, pasará más de 180 años en la cárcel. Algo nunca antes visto en Coahuila y en México.
Un milagro ocurrió
A pesar del pronóstico médico, a pesar de que la dejaron al borde de la muerte, el pasado jueves 20 de agosto un milagro ocurrió.
Litzy Anahí, la madre que vio cómo asesinaban a su familia frente a sus ojos, la mujer que luchó 15 días entre la vida y la muerte, fue dada de alta.
Hoy, contra todo pronóstico, ya está de nuevo al lado de su pequeño de tres años. Viva. Al lado de su hijo, el mismo que aquel hombre quiso arrebatarle a sangre y fuego. Su familia ya no está, pero su milagro sí.

