Cintas como ‘Bring Her Back’, ‘Obsession’ y ‘Backrooms’ son ejemplo del cambio de paradigma dentro de la industria.
Hubo un tiempo en el que el séptimo arte era considerado como una disciplina que, para realizarse con resultados que estuvieran dentro de un marco destacable, requería años de preparación, estudio, conocimientos y dedicación. Directores como Andrei Tarkovsky o David Lynch demostraron que los primeros pasos siempre eran turbulentos, pero con el tiempo se podían entregar títulos, como “Stalker” o “Twin Peaks”, que posteriormente serían reconocidos a nivel mundial como joyas del cine.
Ese pedestal imaginario donde se colocó al cine fue visto desde lejos por muchos años. Con respeto y admiración, la gran mayoría de los directores nacientes en distintas épocas primero experimentaban como gaffers, asistentes de dirección, con cortometrajes propios y productos que no veían la luz, hasta el momento de sentirse preparados para dar el salto a la pantalla grande, entregar productos decentes y crecer naturalmente dentro del mundo del cine.
Luego llegó la generación de los centennials, nacidos entre 1977 y 2012, con ideas nuevas, un celular pegado a la palma de la mano y un algoritmo adherido al cerebro que, pese a todo lo negativo que conlleva tener un celular 24/7 en scroll infinito, les brinda la oportunidad de ser autodidactas, saltarse las reglas y pensar que todo, hasta hacer cine, es más sencillo de lo que parece.
Esa apuesta tenía dos resultados posibles: una era realizar un cine superfluo, sin entendimiento del lenguaje cinematográfico y simplón, mientras que la otra presenta cintas con propuesta, que desenvuelven géneros gastados y que lograron acercar a las nuevas generaciones con ideas simples, pero bien ejecutadas.
Afortunadamente, Danny Philippou y Michael Philippou, Curry Barker y Kane Parsons nos demuestran que la respuesta viene de la mano del cine de terror con una mezcla interesante de términos conocidos para el cine desde su origen, pero aderezado de modernidad analógica con ideas, mas no guiones brillantes, a desarrollar con propuesta.
Los RackaRacka: dos hermanos australianos que apuestan por el terror
Crecer en uno de los países con una de las mejores economías del mundo y donde un tercio del territorio es desierto parece una receta perfecta para una vida donde el terror no tiene cabida creativa. Pero los hermanos Danny y Michael Philippou, desde jóvenes, se vieron atraídos por el gore, el cine de explotación y las vísceras en la pantalla grande.
En 2013, con solo 21 años, ambos iniciaron su camino en YouTube con el canal RackaRacka, donde presentaban videos cortos y sketches subidos de tono y con tramas sencillas, como un payaso terrorífico en una fiesta infantil que culmina su acto al voltear sus tripas en público.
Con efectos prácticos y sin usar gráficos por computadora, los Philippou aprendieron a hacer heridas falsas, coreografías de peleas extremas y acrobacias sin dobles. Su audiencia aplaudió la creatividad y les generaron millones de vistas que, lamentablemente, la misma plataforma censuraba o desmonetizaba por ser un contenido sumamente gráfico.
Todo este esfuerzo se tradujo en interés por parte de productoras independientes que veían en ellos talento para explotar, por lo que comenzaron a llamarlos para ser asistentes de producción en cintas locales de su país. Para 2023, ambos australianos se sintieron listos para arriesgarlo todo y realizar un largometraje de forma independiente, luego de que Hollywood tratara de hacerse con un guion de su autoría para modificarlo a su gusto. Así nació “Talk to Me”.
Estrenada en el festival de Sundance, “Talk to Me” ganó prestigio en circuitos independientes y distintas distribuidoras se pelearon para hacerse con los derechos de una cinta de terror juvenil que giraba en torno a la maldición de una mano que conectaba con el más allá.
Distribuida por A24, la película se convirtió en un éxito en taquilla al recaudar 100 millones de dólares, lo que generó interés en los hermanos directores. Para 2025, Danny y Michael volvieron a la pantalla grande con “Bring Her Back”, estelarizada por Sally Hawkins. La cinta demostró el crecimiento de ambos al presentar una historia cruda y sangrienta que retrata la forma en cómo una madre atraviesa la tragedia y el trauma de perder una hija.
Con estas credenciales, los RackaRacka ahora son considerados como los nuevos exponentes del cine de autor con una carrera prometedora. La pregunta ahora es: ¿Hasta dónde podrán llegar antes de ser atrapados por la maquinaria del cine comercial?
Kane Pixels: aprender de forma empírica cómo explotar una idea de 4Chan
En 2015, un niño de nueve años llamado Kane Parsons abrió un canal de YouTube bajo el nombre Kane Pixels. Al principio, subía videos caseros con legos, animaciones cuadro por cuadro y partidas de Minecraft. Pero en 2021, durante la pandemia, aprendió de forma completamente autodidacta a usar softwares de animación para hacer videos animados hiperrealistas del anime “Attack on Titan”.
Ya con 16 años, y tras ver la mítica imagen de 4Chan que comenzó la leyenda de los espacios liminales que se denominaron como backrooms, Kane presentó un video de metraje encontrado que representaba un cuarto amarillo donde el terror analógico atrapó a los usuarios de su canal.
En los años siguientes, Parson continuó perfeccionando su técnica para usar narrativas simples y escondidas ornamentadas con efectos especiales hechos por él mismo.
Cuando A24 decidió producir una cinta sobre los “Backrooms”, la respuesta lógica fue otorgarle el trabajo a quien había trabajado por años en darles una identidad más allá del mito, por lo que, con solo 20 años y sin estudios profesionales en cine, Kane fue elegido para dirigir dicha producción.
Con las limitantes en materia de guion, el cual no desarrolla Kane, y un mapa mental de cómo deben verse esos espacios, este año las salas de cine se abarrotaron para ver el debut de cine de Parsons, que demuestra una vez más que no todo lo que se aprende del cine viene de los libros de Syd Field o de las cintas de Jean-Luc Godard, y que el lenguaje cinematográfico puede ser adquirido de distintas zonas.
Ahora, solo falta ver cómo Kane perfecciona y afina su estilo, ya que, gracias al éxito en taquilla de su primera cinta, su desenvolvimiento será plausible.
That’s Bad Idea: de un largometraje sin presupuesto a una cinta millonaria
Hablar de Curry Barker es referirnos a uno de los cineastas jóvenes nacidos en YouTube que más han sorprendido al mundo este año gracias a “Obsession”, una cinta que apenas costó un millón de dólares y que ha generado ganancias superiores a los 140 millones de dólares. Pero, para lograrlo, el camino del cineasta no ha sido convencional en ningún momento.
En 2024, en su canal de YouTube bajo el nombre That’s Bad Idea, Curry comenzó a experimentar con cortometrajes y videos con sketches muy cortos como “The Chair”, donde el terror a objetos comunes atraía a sus espectadores gracias a la simpleza y obscuridad de los mismos.
Con un presupuesto prácticamente inexistente y la idea de contar una historia de metraje encontrado, presentó su primer largometraje independiente en la plataforma bajo el título de “Milk & Serial”.
Grabada durante fines de semana con sus amigos, el metraje fue subido a la red luego de no encontrar distribución, pero el manejo de la tensión y la forma de tomar una narrativa centrada en cómo una broma puede llegar muy lejos hasta llevar a sus protagonistas a la locura fue aplaudido por su público.
El éxito llamó la atención de Hollywood. En 2025, inspirado en un capítulo de “Los Simpson”, presentó una historia escrita y dirigida por él donde un objeto mágico cumple el deseo de un joven para que una de sus compañeras de trabajo se enamorara de él. Ese guion era el que daría vida a “Obsession”.
En 2026, tras una gira de presentación en festivales, la cinta llegó a las salas de todo el mundo y de inmediato llamó la atención por sus secuencias sangrientas y perturbadoras, generando millones de dólares en taquilla y un interés genuino de esperar lo próximo que maquile la mente de Curry.
Las limitantes
Si bien no es la primera vez que vemos este cambio de paradigma en el cine, lo presenciamos con la llamada Ola Francesa o el Dogma 95; lo cierto es que el aire fresco, las nuevas narrativas y la manera de abordar el cine por parte de las nuevas generaciones es, cuanto menos, llamativa.
No se trata de exigir a este grupo de directores un profesionalismo y perfeccionismo desde el primer minuto. Ellos conocen mejor que nadie sus carencias a nivel de guion y trama. Sin duda, la experiencia les dará el colmillo para afinar sus historias, siempre y cuando la maquinaria no termine por triturarlos y colocarlos en franquicias plásticas que hacen cintas como comida rápida.

