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Sacerdote murió y nunca se hizo cargo de sus hijos

El padre Macrin Bautista tuvo amoríos con diversas mujeres; una de ellas lo acusó por la falta de manutención de sus dos pequeños, pero las Diócesis no hicieron nada.

Enamorada, María Luisa Murguía se entregó al padre Macrin Bautista y, de su amor, nació su hijo. El sacerdote huyó de Torreón, y años más tarde ella lo encontró, le ganó el sentimiento y se volvió a embarazar. El sacerdote volvió a huir hacia Venezuela, nunca reconoció a sus hijos y murió en un accidente automovilístico.

En 2010, María Luisa inició huelga de hambre y se encadenó frente a la Diócesis de Torreón para denunciar al sacerdote Macrin, porque “no se hacía responsable de la manutención económica de su hijo”.

Narró que el sacerdote la había cortejado en el Seminario hasta que iniciaron relaciones sexuales por casi dos años. Al quedar embarazada, la dejó sola y huyó hacia Michoacán.

La Diócesis de la Iglesia católica lo protegió, a pesar de las pruebas y los testigos que sabían de la relación. El padre Macrin tenía otros amoríos con mujeres casadas que acudían a sus misas, pero nadie hizo nada.

María Luisa recordó que, al tener 22 años, su hijo atravesó por una severa crisis emocional y exigió conocer a su padre. “Lo llevé a que lo conociera y me volví a embarazar”, reveló, tras reconocer que siempre estuvo enamorada y que el sacerdote, siempre, le juró que dejaría los hábitos para casarse con ella.

El sacerdote Macrin falleció a los 68 años en un siniestro vial.

Sin embargo, el padre de nueva cuenta huyó. Esta vez, con el apoyo de la Diócesis de Morelia, igual a como sucedió en Torreón.

De la misma forma, no se hizo cargo de los gastos de sus hijos y, otra vez, María Luisa hizo pública su denuncia, pero el padre Macrin siempre fue protegido por las altas esferas del catolicismo.

Incluso, buscó a familiares del sacerdote que le informaron que, durante su formación sacerdotal, había embarazado a tres jovencitas, pero nunca supieron cómo terminaron esas relaciones.

El padre Macrin Baustista fue designado sacerdote en la parroquia San José Obrero en el estado de Falcón, en Venezuela.

María Luisa nunca volvió a buscarlo y se dedicó a trabajar para mantener a sus hijos, el mayor que ya es profesionista y el menor que cursa sus estudios de secundaria.

El pasado 16 de enero recibió la noticia de que el padre de sus hijos ya no estaba en Venezuela. Que había regresado a México.

En la carretera de Cutzamala, Guerrero, murió a los 68 años de edad, luego de que el conductor del vehículo en el que viajaba junto a dos monjas salió de la carretera por exceso de velocidad.

El sacerdote Macrin falleció en el lugar por fractura de cráneo y otros golpes, mientras sus acompañantes resultaron ilesos.

Nunca se hizo cargo de sus dos hijos con María Luisa, quien se cansó de denunciar la protección que recibió de las Diócesis, pese a las pruebas y los testigos que nunca fueron tomados en cuenta.

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