Definitivamente existen tesoros invaluables en la vida y a este tesoro lo llamamos cariñosamente abuela y abuelo.
Son más que simples vínculos biológicos, son el reflejo y la encarnación viva de nuestra historia. Su rostro muestra experiencia, tristeza, alegría, sueños cumplidos y sueños que se quedaron en la ilusión. Tienen heridas que a veces no han cicatrizado, y a pesar de ver con nostalgia el pasado, cuando llega una generación más, es como si tuvieran una segunda oportunidad, una inyección de motivos para seguir adelante. Nadie los prepara para ese momento, pero se convierte en el mejor de sus vidas.
Ellos y ellas siempre están dispuestos para atender lo que pudiera ofrecerse, sin importar su edad o la edad de quien solicite el auxilio. Están listos para negociar el permiso negado, para buscar el juguete que nadie encontró. Siempre hay un momento para preparar las comidas más deliciosas, que, dicho sea de paso, son la envidia de cualquier restaurante gourmet. Y no dudan en ir a la aventura para la que otros dicen que no hay tiempo. Ellas y ellos están ahí felices de complacernos.
Definitivamente existen tesoros invaluables en la vida y a este tesoro lo llamamos cariñosamente abuela y abuelo, a veces tita o tito, pero eso es parte del lenguaje secreto que solo se tiene con ellos. El 28 de agosto es su día. Los felicitamos y damos gracias a la vida por la vida de los abuelos. ¡Ojalá nos fueran eternos!
