Con esta pieza, la autora ganó el 26 Premio de Periodismo Cultural Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’ en la categoría de Radio: Nota. Presentamos una versión escrita de la primera representación del viacrucis en Ramos Arizpe, una historia de fe y unión.
Dicen que la fe mueve montañas, y un joven de 17 años nos demostró que también puede inspirar a toda una comunidad para crear el hoy tradicional viacrucis de Ramos Arizpe. “El asunto es, primero que nada, la fe y la pasión que le pongas a tu vida”, dijo en entrevista don Carlos Valdés, quien hace medio siglo tuvo la idea de representar la pasión de Cristo en la iglesia San Nicolás Tolentino. Pero su propuesta no fue bien recibida por el padre. “Me dijo que no, simplemente me dijo que estaba loco”. Carlos no claudicó. Al año siguiente, volvió a platicar su idea. Era 1976 cuando él personificó a Jesucristo con apoyo del padre Jesús Romero. Así, por primera vez, Ramos Arizpe llevó a cabo un viacrucis.
“Éramos veinte jóvenes en aquellos años que iniciamos esta bellísima tradición”, recordó don Carlos, ahora un hombre que rebasa los sesenta años, pero que conserva esa gran fe de su juventud. “Lo que quisimos hacer era que la gente volviera a vivir los momentos de sufrimiento, de dolor, que había pasado nuestro señor Jesucristo”.
Fotografía restaurada con IA de Gemini.
La intención de aquel grupo de jóvenes era llamar la atención de la feligresía de Ramos Arizpe, pues veían que la Iglesia católica estaba entrando en un bache, que la gente ya no iba a misa, que había otras religiones que empezaban a acaparar a los ciudadanos. Podría decirse que lograron el objetivo porque han pasado 49 años y el viacrucis se volvió una tradición que convoca a cientos o miles de ramosarizpenses en Semana Santa.
Esta aventura marcó la vida de Carlos para siempre. Desde el primer momento entendió que personificar a Jesucristo no era un juego. Recibió el apoyo de su padre y madre, de sus hermanas, tías y tíos. “Y finalmente salió con la ayuda de Dios nuestro señor”.
“No es una actuación. Esto nos sale de adentro. Y finalmente se logra que la gente por algunos momentos, por algunos días, por algunas semanas, reflexione y cambie”.
Carlos Valdés, primer Jesucristo en el viacrucis de Ramos Arizpe.
Fotografía restaurada con IA de Gemini.
Después del primer viacrucis en la pequeña iglesia del Centro de la ciudad, Carlos volvió a caminar las catorce estaciones de la pasión y muerte de Jesucristo otros tres años consecutivos. Posteriormente, el papel fue ejecutado por otros jóvenes. Y Carlos repitió su interpretación como hijo de Dios en los años 1982 y 1983. Ahora sigue inculcando esta tradición a los jóvenes.
“No es una actuación. Esto nos sale de adentro. Es algo muy bonito –recordó don Carlos ante las cámaras de RCG Media–. Se siente uno muy en paz. Y finalmente se logra que la gente por algunos momentos, por algunos días, por algunas semanas, reflexione y cambie”.
Fotografía restaurada con IA de Gemini.
A 49 años de ese primer viacrucis, don Carlos Valdés vuelve a sentir ese inmenso amor a Dios, pero también esas espinas en su cabeza y esa mirada de misericordia en los otros.
“Como no me puedo ver en un espejo porque perdí la vista hace algunos años, me hace sentir un poco viejo, pero con muchas ganas todavía de continuar, de poder inculcarle a los jóvenes esto tan bonito”, dijo, seguro de que este acto religioso transforma no solo a las personas desde adentro. “En estos días Ramos Arizpe se convierte en una Jerusalén. Ramos Arizpe tiene los brazos abiertos para recibir a todo mundo”.