El equipo de Saltillo apuesta por nuevas figuras para consolidar su proyecto y regresar a los primeros planos.
La temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol está a la vuelta de la esquina. El 16 de abril se cantará el playball con el duelo inaugural entre los Diablos Rojos del México, bicampeones del circuito, y los Piratas de Campeche.
Un día después, el 17 de abril, los 20 equipos del campeonato entrarán en acción con un solo objetivo claro: arrebatarle el cetro al poderoso conjunto de la capital.
En los últimos años, la Liga Mexicana de Beisbol ha tomado un protagonismo indiscutible, consolidándose como la competencia más sólida, competitiva y de mayor jerarquía del beisbol nacional. Su crecimiento deportivo, organizativo y mediático la ha colocado por encima de la otrora opulenta Liga Mexicana del Pacífico, marcando una nueva era del Rey de los Deportes en México.

Este crecimiento ha ido de la mano con una intensa lucha deportiva por armar planteles capaces de competirle al bicampeón, objetivo que, hasta ahora, nadie ha logrado cumplir. El reto sigue siendo mayúsculo.
El 2026 no es la excepción. Organizaciones históricas y con gran músculo financiero han iniciado el año con anuncios relevantes y movimientos estratégicos en sus rosters. Al mismo tiempo, equipos con presupuestos más ajustados tampoco se han quedado atrás, apostando por refuerzos puntuales y transacciones clave que les permitan cumplir con los objetivos trazados.
En este tenor, la Zona Norte presenta un panorama particularmente interesante. Los Sultanes de Monterrey anunciaron la contratación del venezolano Henry Blanco como su nuevo manager para 2026.
Por su parte, Roberto Kelly, quien fungió como timonel de la novena regiomontana durante las últimas seis temporadas, ahora tomará las riendas de los Toros de Tijuana.
El dominicano Fernando Tatis Sr. será el encargado de dirigir a los Algodoneros de Unión Laguna, mientras que Óscar Robles estará al frente de Caliente de Durango.

A su vez, Homar Rojas comandará a los Dorados de Chihuahua, y el dominicano Mendy López será el piloto de los Saraperos de Saltillo.
Estos movimientos se suman a la continuidad de managers experimentados como Félix Fermín con los Tecolotes de los Dos Laredos, Benjamín Gil con los Charros de Jalisco y Enrique “Che” Reyes al frente de los Rieleros de Aguascalientes, quienes repetirán en el banquillo esta temporada.
El anuncio de Mendy López, quien hará su debut como manager en México el 17 de abril de 2026 como nuevo estratega de la Nave Verde, coincidió con lo declarado días antes por el presidente del club, César Cantú, quien fue claro al señalar la intención de apostar por una figura nueva, evitando reciclar nombres ya conocidos en el circuito.
El ingeniero ha buscado a toda costa regresar al equipo de sus amores a los primeros planos, sin que hasta ahora el objetivo se haya concretado. Desde debutar managers en México como Mark Weidemaier, Carmelo Martínez o Alfredo Amézaga, hasta entregar el timón a figuras consagradas del diamante profesional como Roberto Chapo Vizcarra, Enrique “Che” Reyes o Sergio Omar Gastélum, la directiva ha explorado distintos caminos en busca del ansiado regreso al protagonismo.

El nombramiento del “Popeye” fue recibido con cierto escepticismo entre la siempre noble afición sarapera —considerada por muchos como la mejor de México—, sobre todo por su fuerte identificación con el acérrimo rival, los Sultanes de Monterrey. Sin embargo, la noticia reciente de que Mendy López rechazó dirigir a la Selección de Colombia para el Clásico Mundial de Beisbol a disputarse este año rompió de tajo cualquier duda, al demostrar su compromiso con el equipo y con la ciudad.
A ello se suma el nombramiento del venezolano Willie Romero como coach de banca, un hombre con los colores verdes bien arraigados, que conoce a la perfección la idiosincrasia de la ciudad y el profundo amor de Saltillo por sus Saraperos.
Ambos expeloteros, junto con su grupo de coaches, directivos y jugadores, deberán llevar al equipo verde de vuelta al lugar que la ciudad y su afición se merecen.

Ahora solo resta conocer el nombre del nuevo Director o Gerente Deportivo, una pieza clave considerando que la temporada está por iniciar y que, en el beisbol como en la vida, los errores del pasado no se borran: se utilizan como mapa.
El 2026 se presenta, así, como otro año decisivo para determinar si el proyecto finalmente encuentra estabilidad y resultados, o si la búsqueda deberá reiniciarse una vez más.
“No se pierde cuando se falla; se pierde cuando no se corrige”.


