La tribuna legislativa puede ser un espacio de confrontación de ideas, pero a finales de agosto se convirtió, por unos minutos, en un cuadrilátero.

Los “luchadores” de esta función no usaron máscara ni apostaron la cabellera, pero sí dieron un espectáculo de violencia en tres caídas, como si en vez de senadores hubieran sido dos gladiadores en medio del pancracio.

Primera caída

El escenario para el debate legislativo se convirtió el pasado 27 de agosto en un ring de pelea. 

Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, y Gerardo Fernández Noroña, entonces presidente de la Mesa Directiva del Senado, protagonizaron, después de meses de confrontaciones, un espectáculo de violencia.

El altercado comenzó cuando Fernández Noroña dio por concluida la sesión de la Comisión Permanente sin concederle la palabra a Moreno Cárdenas, quien reclamaba su turno.

Mientras se entonaba el Himno Nacional, el senador priista subió al presídium y encaró al ahora expresidente de la Mesa Directiva, quien hizo caso omiso a los reclamos.

Alito subió el presídium después de que Fernández Noroña le negó el uso de la palabra.

Segunda caída

El intercambio de palabras entre los senadores no quedó ahí. Pasaron a los empujones y puñetazos. En ese momento un camarógrafo del Senado, de nombre Emilio González, intentó separar a Alito y a Fernández Noroña, pero fue aventado por el priista, cayó al piso, y sin poder levantarse, continuó siendo agredido.

Las reacciones no se hicieron esperar luego de que en noticieros y redes sociales el hecho se diera a conocer, acompañado de videos en los que se podía ver, desde distintos ángulos, la pelea entre dos de los personajes más representativos del PRI y de Morena.

Desde luego, legisladores de Morena cerraron filas en torno a Gerardo Fernández Noroña, mientras que los partidos de oposición evitaron respaldar abiertamente a Alito, salvo el PRI que él encabeza a nivel nacional.

Analistas consideraron que este episodio dejó en claro la falta de seriedad entre quienes representan al pueblo mexicano, pues no es la primera vez que los funcionarios públicos se enfrascan en altercados, aunque de manera verbal.

La discusión entre los funcionarios pasó de las palabras al contacto físico.

Tercera caída

El pleito revivió el pasado 5 de septiembre luego de que Gerardo Fernández Noroña desmintiera que la Guardia Nacional resguardaba la casa que presuntamente compró en Tepoztlán, con un valor de 12 millones de pesos. Ese día aseguró que le fueron asignados escoltas por las agresiones que vivió a manos de “Alito” Moreno y cinco legisladores priistas más, porque “es un mecanismo previsto en la ley”.

En respuesta, “Alito” Moreno calificó como cobarde a Noroña y señaló que esos escoltas de la Guardia Nacional le cuestan a todos los mexicanos. En pocas palabras, lo llamó cínico, mentiroso y corrupto: “eres un coyón, un cobarde y un vil chillón”. Posteriormente, el senador morenista decidió “declinar a la protección”. La confrontación entre los dos parece que no terminó tras abandonar el cuadrilátero en el que convirtieron la máxima tribuna legislativa del país.