The New York Times incluyó a la presidenta de México en la lista de las 67 personalidades con más estilo, por combinar atuendos sofisticados con elementos de comunidades indígenas, proyectando una imagen nacional fuerte.

Quien diga que el cómo te ves no importa, está equivocado.

La marca personal es la manera intencional en la que queremos que los demás nos perciban; se construye a través de nuestras habilidades, valores, personalidad y estilo.

Aunque pareciera que hablar es el mejor método para influir, no siempre es así.

El estilo, en el mundo de la moda, es todo un lenguaje: comunica y envía mensajes poderosos a través de colores, texturas y formas.

El 1 de octubre, Claudia Sheinbaum Pardo tomó protesta como presidenta de México, usando un vestido marfil de corte princesa, a la altura de la rodilla, con elegantes bordados de colores.

Por ejemplo, un escote en un vestido puede provocar visualmente deseo, mientras que un vestido de corte clásico y elegante proyecta respeto.

Como cada año, The New York Times da a conocer su lista de las 67 personalidades con más estilo y, en 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum fue incluida para sorpresa de muchos.

“En su primer año en el cargo, la presidenta de México ha puesto el foco sobre la moda indígena del país al usar ropa bordada y tomar medidas contra las grandes marcas que imitan el trabajo de artesanos locales”.

The New York Times.

Pero ¿por qué Sheinbaum fue tomada en cuenta como una mujer destacada en su manera de vestir?

La mayoría piensa que el buen gusto es sinónimo de grandes marcas, colecciones de alta costura y opulencia; sin embargo, la presidenta de México nos da una cátedra de cómo diferenciarse a través de diseños y bordados de comunidades indígenas.

Claudia es una mujer guiada por sus valores y pasiones, y el 1 de octubre lo demostró. Ese día, al tomar posesión como presidenta de México, eligió un vestido marfil de corte princesa, a la altura de la rodilla, con elegantes bordados de colores: una pieza creada por la diseñadora Claudia Vázquez, de origen zapoteca del Istmo de Tehuantepec.

Aunque no fue la primera vez que la ahora presidenta utilizaba prendas fabricadas por artesanas mexicanas, sí fue la primera ocasión en que, para esas creadoras, sus bordados y huipiles se transformaron en piezas con mayor valor simbólico y reconocimiento internacional.

Sheinbaum porta estas prendas en eventos oficiales, giras y encuentros con líderes políticos.

“Antes nos quitábamos el huipil, hoy todo cambió”, dijo en alguna entrevista la creadora del vestido marfil que colocó a nuestra presidenta como una de las personalidades más elegantes del mundo, a la par de figuras como el papa León XIV, Melania Trump, Sabrina Carpenter y Carlos Alcaraz, entre otros.

The New York Times destacó que su estilo combina sofisticación con elementos de comunidades indígenas, proyectando una identidad nacional fuerte. Además, reconoció su postura crítica frente a las grandes marcas que copian diseños artesanales.

Otra de las claves de su estilo es la congruencia con su discurso: una imagen alejada del lujo excesivo, que comunica disciplina, formalidad y poder desde la sencillez y el buen gusto.

Así, su manera de vestir le ha otorgado visibilidad y la ha convertido en la primera presidenta en la historia de México incluida en esta lista.

Ahora, ¿sigues creyendo que el cómo te vistes no importa?