Los aranceles de Estados Unidos, por mandato de Donald Trump, ya cobraron factura: General Motors eliminó un turno en Ramos Arizpe.

El 1 de julio, Estados Unidos rechazó renovar automáticamente el T-MEC por dieciséis años. El tratado no desaparece —sigue vigente hasta 2036—, pero entra en un esquema inédito de revisiones anuales. No fue un veredicto: fue el arranque de una negociación que se prolongará por meses, con el sector automotriz y los aranceles en el centro.

Y ese centro es nuestro patio. El corredor Saltillo–Ramos Arizpe–Derramadero concentra pickups, motores, estampado y una densa proveeduría que sostiene más de 150 mil empleos directos. Los aranceles ya cobraron factura: General Motors eliminó un turno en Ramos Arizpe, con cerca de dos mil empleos perdidos, y hubo recortes en otras plantas. Los analistas ubican a esta región entre las más expuestas.

Legalmente hablando, hay decisiones que tomar hoy. Si el ajuste obliga a paros técnicos, la Ley Federal del Trabajo exige fundar la causa y respetar los derechos del personal (artículos 427 a 429). Toda reducción de plantilla debe liquidarse conforme a la ley, sin despidos disfrazados. El empleador que coordine con el sindicato y blinde sus contratos de suministro llegará mejor parado a cada revisión anual.

La peor estrategia es esperar a que “se aclare”. La certeza no vendrá de un anuncio único: se construirá año con año hasta 2036. Que la región Sureste enfrente esta etapa desde el derecho, con estrategia, prevención y resultados.