Este 8M recordemos que formar parte de la política es abrir una brecha para que cada vez más mujeres ocupen cargos públicos.
Feliz Día de la Mujer… Feliz día a ti, que nunca has sentido miedo al caminar por la calle. Feliz día a ti, que nunca has sufrido acoso, que no has tenido que enviar tu ubicación en tiempo real al subir a un taxi. Feliz día a ti, que jamás has temido por tu vida dentro de tu propia casa. Claro que sería un día feliz… si estuviéramos todas. Si ninguna niña hubiera sido violentada. Si ninguna madre buscara a su hija desaparecida. Si ninguna esposa soportara golpes por miedo a quedarse sin sustento. Si en México la violencia no tuviera rostro de mujer.
Cada 8 de marzo no es una celebración vacía: es un recordatorio colectivo. Es memoria viva. Es resistencia organizada. Porque mientras falte una, mientras exista una mujer violentada, desaparecida o asesinada, la lucha no puede detenerse.
En Saltillo, voces femeninas comienzan a ocupar espacios dentro de la política, en la que años atrás eso hubiera sido imposible. Amal Esper, regidora del Ayuntamiento y presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, lo expresa con claridad: abrir brecha no es un logro individual, es una responsabilidad colectiva.

“Si llega una, llegamos todas”, afirma, desde una visión política con perspectiva de género. Porque la presencia de mujeres en los cabildos, congresos y espacios de toma de decisión no es una cuota simbólica; es la posibilidad de que temas como seguridad, cuidados, medio ambiente, movilidad y desarrollo urbano se miren también desde las experiencias de las mujeres.
Esper subraya la importancia de tener redes de alianza entre mujeres, sin importar el partido político que representen. El feminismo institucional, ese que se construye desde dentro del poder, exige sororidad estratégica. Exige entender que los derechos conquistados no fueron concesiones, sino resultado de luchas históricas como la del sufragio femenino, y que hoy el reto es traducir esa herencia en políticas públicas que fortalezcan la autonomía económica, la seguridad y el bienestar integral de las mujeres.
En la misma línea, Yajaira Briones, regidora y presidenta de la Comisión de Juventud, reconoce que el cambio también se construye desde la formación temprana. Destaca el papel de liderazgos femeninos como Luz Elena Morales, presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado de Coahuila, a quien señala como referente para las nuevas generaciones.
Para Briones, el empoderamiento comienza en la infancia: hablar de resiliencia, emociones, sexualidad y ruptura de paradigmas no es un discurso, es una estrategia de prevención de la violencia y de construcción de autonomía. Romper el miedo, ese miedo heredado culturalmente a alzar la voz, a incomodar, a ocupar espacios, es uno de los desafíos más profundos.
No basta con llegar: hay que cambiar las reglas del juego. La exigencia sigue siendo la misma: ¡Vivas, libres y sin miedo!


