Te presentamos tres películas que abordan desde diferentes ópticas lo que conlleva ser mamá.
El cine tiene una virtud que pocas veces valoramos: el hecho de poder sacar de la idealización casi cualquier concepto, ponerlo bajo un crisol, diseccionar y presentarlo en la pantalla sin filtros. De todos los tópicos, quizás uno de los menos tocados dentro del séptimo arte sea la maternidad, pero eso no quiere decir que algunos cineastas no hayan brindado historias que contemplen uno de los momentos más especiales, fuertes y conmovedores para aquellas que tienen la fortuna de ser madres.
Tal vez el problema es que, al igual que en producciones que hablan sobre romance, la maternidad muchas veces es mostrada de forma unilateral, cuando, sin duda, el espectro es más grande. Por eso, para hacer un poco de conciencia, aquí te dejo tres cintas que probablemente te ayuden a abrir un poco más tu panorama, abrazar a tu madre desde el entendimiento y ver más allá de los clichés repetidos hasta el hartazgo.

‘Los lobos’ – La promesa de mamá de llevarnos a Disney
Del director mexicano Samuel Kishi, “Los lobos” (2019) nos cuenta la historia de Lucía, una mujer que emigra de México hacia Estados Unidos con sus dos hijos en búsqueda de una vida mejor. Los pequeños Max y Leo deben quedarse solos en casa en espera de su madre, quien trabaja todo el día para tratar de sacar adelante a su familia completamente sola.
Sí, tal vez muy novelero, pero la premisa rápidamente nos coloca en una realidad sumamente dura: las cientos de madres solteras que sortean el hecho de maternar, trabajar y cumplir las promesas que se hacen a ellas mismas y a sus hijos.
Con una ambientación cotidiana en espacios cerrados, el director centra la trama en cómo los pequeños niños deben imaginar un mundo mejor sin salir de su departamento, inmerso en un barrio inseguro de Albuquerque, rodeado de todo tipo de personas y peligros, con la única esperanza de que su madre algún día los lleve a Disneyland.
Con un increíble protagónico de Martha Reyes Arias, la forma en la que vemos a una madre tratando de volver mágico lo cotidiano sin duda toca fibras sensibles y hace eco con el espectador que no puede dejar de encontrar similitudes, en diferente grado, con su propia historia de vida.
El final no te lo cuento, pero lo más seguro es que después de verla encuentres unas ganas descomunales de, por lo menos, llamar a tu madre y agradecerle por todo.

‘Tenemos que hablar de Kevin’ – Cuando el amor de madre ciega por completo
¿Alguna vez pensaste que fuiste un mal hijo y le diste dolores de cabeza a tu mamá? Pues luego de ver “Tenemos que hablar de Kevin” (2011) muy probablemente te des cuenta de que no, pero que, al mismo tiempo, tu progenitora trató de entender cada una de las acciones y decisiones que hiciste mientras crecías sin siquiera juzgarte.
Dirigida por Lynne Ramsay, quien adaptó la novela homónima de Lionel Shriver, la cinta nos coloca en medio del conflicto entre Eva y su hijo Kevin, quien se encuentra en prisión por un terrible crimen. Con flashbacks, muchas charlas retrospectivas y recuerdos rápidos, nuestra protagonista comienza a notar que ser madre es una de las tareas más complicadas que existen, pero, pese a ello, no puede dejar de tratar de entender a su hijo.
Con Tilda Swinton en uno de sus papeles más precisos y un joven Ezra Miller, antes de todos los líos en los que se metió posteriormente, la forma en la que madre e hijo se enfrentan escena con escena es tan desesperante como hipnotizante. Los diálogos bien estructurados jamás tratan de excusar a nadie, pero sí revelan cómo el amor inherente de la progenitora transgrede la razón.
En realidad, esta cinta puede ser vista desde distintas ópticas. Pero, centrándonos solo en la figura de la madre, la manera en la que caen los pedazos de la mente de Eva mientras la trama avanza es tan cruda como transgresora.
¿Qué tanto pasaron por alto nuestras madres para no confrontarnos? Esperemos que no mucho, pero la duda queda sembrada luego de que termina la cinta.

‘Ich seh, ich seh’ – ¿Sí eres tú, mamá?
Esta cinta austriaca de 2014 nos hizo cuestionarnos por unos segundos: “¿Mi mamá sí es mi mamá?”; aunque luego nos llevó a un momento más reflexivo para hablar del trauma, de la pérdida y de los reencuentros, todo en una hora y media con imágenes perturbadoras y una fotografía digna de cinta de Kubrick. Hablamos de “Ich seh, ich seh”, o como fue nombrada en México: “Buenas noches, mamá”.
De Veronika Franz y Severin Fiala, la cinta nos narra la historia de una madre, de la cual jamás sabemos su nombre, y sus hijos, quienes la llaman “madre”. Tras una operación y volver a casa, sus dos descendientes comienzan a dudar si en verdad es su progenitora.
Al no poder ver el rostro de su mamá sin vendajes y percatarse de una actitud fría, ambos niños comienzan a planear cómo desenmascararla para conocer su identidad, hasta que llevan todo al extremo.
Hablar de esta cinta sin spoilers es complejo, pero todo lo que se representa como violencia termina por ser un retrato de la negación, muy al estilo de “Bring her back”, pero con un dejo de melancolía distinto que nos coloca en el centro de la duda de reconocer cuánto conocemos de la esencia del otro y cuánta realidad podemos soportar.
Con un elenco austriaco y, obviamente, hablada en alemán en su totalidad, la producción logra a la perfección sembrar dudas y darnos respuestas poco habituales, pero reflexivas.
Lamentablemente, en 2022, una versión norteamericana buscó atraer a más público a la cinta, pero el alma de la original no fue retratada ni por asomo.


