La falta de controles estrictos de seguridad en algunos negocios dedicados al entretenimiento nocturno ha provocado siniestros y preocupación entre padres de familia, autoridades y ciudadanos.

La vida nocturna en Saltillo ha cambiado. Lo que antes era sinónimo de diversión, música y convivencia entre amigos, hoy también comienza a relacionarse con preocupación, riesgos y una creciente sensación de inseguridad dentro de algunos centros de entretenimiento. Salir de fiesta un fin de semana puede convertirse, en cuestión de segundos, en una escena de caos y desesperación.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en el antro Not In The Mood, ubicado sobre el bulevar Moctezuma, en la colonia Los Pinos, al norte de la ciudad, donde la madrugada del 10 de mayo terminó marcada por el miedo y las lesiones.

Un grupo de jóvenes acudió al lugar con la intención de relajarse después de una semana de trabajo y actividades cotidianas. Entre luces neón, música a alto volumen y un ambiente aparentemente normal, nadie imaginaba que la estructura del área VIP colapsaría repentinamente sobre varios asistentes.

El lugar fue clausurado por parte de Protección Civil; posteriormente las autoridades retiraron la suspensión cuando el establecimiento cumplió con los requerimientos. Fotografía: Cortesía

El estruendo paralizó por segundos el ambiente festivo. Después llegaron los gritos, la confusión y el pánico. Pedazos de la estructura cayeron sobre al menos ocho jóvenes, provocando lesiones de consideración y escenas angustiantes dentro del establecimiento.

Testigos narraron que algunos asistentes comenzaron a retirar partes del material desplomado para auxiliar a los heridos antes de la llegada de los cuerpos de emergencia. Entre las víctimas se encontraba un joven con una profunda herida cortante en la cabeza, la cual le provocó abundante sangrado. Él y otros cuatro lesionados tuvieron que ser trasladados a hospitales por sus propios medios para recibir atención médica inmediata.

Mientras tanto, otras tres personas permanecieron en el lugar con lesiones menores, siendo valoradas tras el incidente.

El caso encendió nuevamente el debate sobre las condiciones de seguridad en bares y antros de la región. Personal de Protección Civil acudió al sitio para iniciar las investigaciones correspondientes y determinar si el establecimiento operaba bajo las normas adecuadas de seguridad estructural.

Como parte del procedimiento, las autoridades colocaron sellos de suspensión en el negocio, que permanecerá clausurado mientras continúan las revisiones.

La situación ha generado indignación entre ciudadanos y clientes frecuentes de la vida nocturna saltillense, quienes cuestionan si algunos establecimientos realmente cumplen con las medidas necesarias para garantizar la integridad de sus asistentes.

Varios asistentes resultaron lesionados y fueron atendidos por los cuerpos de emergencia. Fotografía: Cortesía

Y este no fue el único caso reciente que puso bajo la lupa a centros de entretenimiento de la región.

En el municipio de Arteaga, autoridades clausuraron el bar El Mocorito durante un operativo de supervisión, luego de detectar la presencia de menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas en el interior.

En la acción participaron elementos de la Policía Municipal y personal de Protección Civil, quienes confirmaron la irregularidad durante una inspección de rutina. El establecimiento fue cerrado de manera inmediata y quedó bajo investigación para determinar las sanciones correspondientes conforme a la ley.

Ambos casos reflejan una problemática que cada vez preocupa más a padres de familia, autoridades y ciudadanos: la falta de controles estrictos en algunos negocios dedicados al entretenimiento nocturno.

La diversión jamás debería poner en riesgo la vida de nadie. Hoy, más que nunca, la seguridad dentro de bares y antros no puede ser vista como un lujo o un simple requisito administrativo, sino como una obligación ineludible para quienes lucran con la vida nocturna.