Decía la astrónoma, Julieta Fierro “más de la mitad de mujeres jóvenes en el mundo pasan por problemas menstruales; todas las mujeres adultas pasamos por la menopausia. Y ¿qué pasa? ‘No, las mujeres están en sus días, están raras, les cambió la hormona’. ¡No! Las mujeres estamos sufriendo”.

Dos de las enfermedades ginecológicas más comunes en México son: endometriosis y síndrome de ovario poliquístico (SOP). En este momento tres de cada diez mujeres en nuestro país han llegado a normalizar el dolor, el cansancio, el sangrado abundante y los cambios de humor. 

El SOP es una condición que afecta a cerca del 22 por ciento de las mujeres en México. De acuerdo con la doctora Myriam Vázquez, esta enfermedad provoca que no se tengan ciclos regulares en la menstruación. Puede haber aumento excesivo de vello en diferentes partes del cuerpo, debido al aumento de testosterona, además de caída del cabello.

La calidad de vida de las mujeres que padecen esta enfermedad se ve afectada de una manera importante debido a los cambios hormonales; puede ser depresión, ansiedad, cambios en el estado de humor y en algunos casos provocar resistencia a la insulina, lo cual puede predisponerlas a tener diabetes e impacto en colesterol y triglicéridos. 

Estefany, de 34 años, recuerda cómo fue su diagnóstico de endometriosis: desde los 15 años comenzó con cólicos que ella describe como “insoportables”, dolores de cabeza, sangrado con coágulos y sensación de debilidad; sin embargo, a pesar de afectar su calidad de vida ella seguía haciendo “lo que debía hacer” en su rutina diaria.

En entrevista para RCG Media Magazine, la Dra. Vázquez explicó que la endometriosis es una enfermedad ginecológica de origen benigno que se presenta cuando un tejido endometrial sale de la cavidad uterina, provocando presencia en trompas de Falopio, ovarios, peritoneo e intestinos. Esta enfermedad afecta entre un 10 y 15 por ciento de la población femenina en México y los síntomas más comunes son, en casos leves, dolor moderado; en casos severos, dolor, nauseas y vómito. 

Doctora Myriam Vázquez, especialista en Ginecología y Obstetricia.

En ambos casos, SOP y endometriosis, la mayoría reciben un diagnóstico durante los 20. Estefany, recuerda que la búsqueda de su diagnóstico fue un peregrinar con especialistas y estudios. Cuando por fin supo que tenía endometriosis, pudo comenzar el proceso de asimilarlo, tomar terapia hormonal, optar por fisioterapia de suelo pélvico, nutrición, yoga y manejo de estrés.

De acuerdo con la doctora Myriam, para llegar al diagnóstico de endometriosis es necesario un examen integral: intensidad del dolor durante las menstruaciones, nivel de sangrado, inflamación, así como sangrados fuera del ciclo menstrual; además, la exploración por ultrasonido, a pesar de no siempre verse en una etapa leve, cuando es un grado más severo, es posible ver un endometrioma, quiste ovárico lleno de tejido endometrial.

Si la paciente cumple clínicamente con varias características, detalla Vázquez, el médico pedirá otros estudios como resonancia magnética o laparoscopia; sin embargo, a pesar de las cirugías, pueden volver a aparecer.

En nuestro país el avance en estudios sobre endometriosis no es mucho comparado con otros países. Por ejemplo, en Reino Unido existe un ultrasonido que puede ver los focos endometriósicos sin necesidad de hacer una cirugía, así como laboratorios que estudian un marcador para saber a través de estudios de sangre si hay endometriosis. Por su parte, Ecuador e Israel tienen centros especializados de pacientes con esta enfermedad.

Por el contrario, el diagnóstico de SOP es más sencillo, de acuerdo con la Dra. Vázquez, son tres los criterios que se requieren para un diagnóstico: ciclos irregulares, acné o vello e imágenes de quistes en ovarios. No todas las mujeres tienen los tres criterios. En caso de hacer un eco y ver presencia de quistes, ya es posible hacer un diagnóstico. Cuando no hay presencia de quistes en eco, pero hay síntomas relacionados con SOP, se apoya con exámenes hormonales. En México los estudios están más avanzados en comparación con endometriosis y generalmente va de la mano con endocrinólogos para llevar un tratamiento integral.

Cientos de miles de mujeres no están “hormonales”, están sufriendo.

Tanto SOP como endometriosis pueden provocar infecundidad; la primera, por obstrucción en las trompas o reducción en la reserva folicular. La segunda, debido a los quistes, folículos inmaduros, que impiden una función regular del ovario. 

Otro obstáculo para mejorar la calidad de vida después de estos dos diagnósticos, es el costo de los tratamientos. En el caso de SOP su atención ronda entre los mil 500 y 2 mil 500 pesos mensuales, sin contar laboratorios, consultas con nutriólogo o endocrinólogo. En cuestión de endometriosis, su tratamiento mensual varía de acuerdo a la sintomatología y el grado de severidad, pero los medicamentos convencionales rondan entre los mil y mil 500 pesos; empero, si necesitara algún procedimiento quirúrgico el costo oscila entre 70 mil y 90 mil pesos. Si además consideramos el sueño de la maternidad se eleva de 5 a 7 mil pesos mensuales por inducción de ovulación o hasta 200 mil si es in vitro.

Ambos padecimientos no tienen cura, de modo que la atención integral y los avances que existan impactarán en la calidad de vida de miles de mujeres que las padecen. Por generaciones se creyó que el dolor, la incomodidad, los cambios de humor eran la condición natural de las mujeres, hoy sabemos que no es así. Cientos de miles de mujeres no están “hormonales”, están sufriendo.