Charlie Kirk fue un defensor del derecho a portar armas de fuego y de los valores conservadores, un crítico abierto de los derechos de las personas transgénero y un firme partidario de Donald Trump.

Uno de los discursos más polémicos del activista de ultraderecha Charlie Kirk, de 31 años, fue su lucha para preservar el derecho de los estadounidenses a portar armas. A través de las redes sociales se pudo leer en varias ocasiones “Guns save lives”, las armas salvan vidas.

En 2023 se le cuestionó qué opinaba sobre el tiroteo masivo en Nashville, que terminó con la vida de seis personas, entre ellas tres niños de nueve años de edad. Ante este cuestionamiento respondió: “Creo que vale la pena pagar, por desgracia, algunas muertes por arma de fuego cada año para que podamos tener la Segunda Enmienda y proteger nuestros demás derechos divinos”.

Irónicamente, el pasado 10 de septiembre, mientras se encontraba en una universidad de Utah, fue asesinado a manos de un tirador que se ubicaba desde la azotea. Kirk fue llevado de inmediato a un hospital, pero minutos más tarde fue declarado sin vida.

El ultraderechista Charlie Kirk estaba ligado al presidente Donald Trump.

Charlie, estrechamente ligado a Donald Trump, defendía los valores tradicionales y rechazaba los derechos reproductivos de las mujeres, así como la identidad de género.

Las reacciones de la izquierda encendieron la cólera del actual presidente, Donald Trump; hubo quienes celebraron el asesinato, por lo tanto, el mandatario ordenó despedirlos y hasta revocar visas de quienes a través de redes sociales se burlaran o se alegraran del fallecimiento de Kirk.

Característico de Trump: una reacción desesperada y visceral. Tras meses de llevar un discurso radical y de odio, el presidente de Estados Unidos sintió el verdadero impacto del fanatismo.

Si la muerte de uno de sus activistas con mayor alcance y simpatía por parte de la ultraderecha estadounidense no le hace replantear sus políticas y su discurso… nada lo hará.

Quizá los conservadores, entre ellos su líder, vuelvan al discurso de Kirk: “es el precio que se tiene que pagar, para mantener los derechos divinos”, así se trate de su propia vida.