Cada vez más mujeres en México enfrentan solas la responsabilidad total de criar a sus hijos.

Ser madre es una de las experiencias más hermosas para una mujer; sin embargo, para algunas, esta vivencia también implica asumir un doble rol: el de madre y padre al mismo tiempo.

Ya sea por separación, divorcio, viudez o abandono del padre, cada vez más mujeres enfrentan solas la responsabilidad total de criar a sus hijos.

Gabriela es madre de tres niños, de 6, 7 y 12 años. Su deseo era formar una familia y lo logró, aunque hace cuatro años, el padre de sus hijos se alejó. Sin ningún apoyo económico de parte de él, ella ha llevado las riendas del hogar, convirtiéndose en jefa de familia, pero enfrentándose a una doble carga de trabajo.

Todos los días, se levanta a las 5:30 horas, prepara lonche y comida y alista a sus hijos, los lleva a la escuela y entonces le toca irse a trabajar.

A mediodía alguien recoge a los hijos y los deja en casa de la abuela de los pequeños; por la tarde Gabriela pasa por ellos. Lo que sigue es darles de comer, hacer tareas, bañarlos y dormirlos.

De acuerdo con estadísticas del INEGI, en el país existen alrededor de 38 millones de mujeres que son madres, de las cuales 4 millones son madres solteras, lo que representa aproximadamente un 11 por ciento. Esta realidad coloca a México ante un fenómeno social que no solo es amplio, sino que va al alza.

Más de 4 millones de mujeres son madres solteras en México, según datos del INEGI.

Proveedoras y cuidadoras

Ser madre soltera implica enfrentar una serie de retos que van desde la carga económica total y la crianza y el cuidado de los hijos, lo que representa una doble carga de trabajo al convertirse en proveedoras y cuidadoras.

La desigualdad laboral agrava el panorama, con empleos y horarios poco flexibles, que limitan a la mujer y madre, quien constantemente se somete a un desgaste físico y emocional debido a la sobrecarga de roles.

En México 3 de cada 10 madres son jefas del hogar, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), del INEGI; es decir, lideran su familia sin pareja; y cerca del 70 por ciento participa en actividades económicas para solventar los gastos del hogar, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Tres de cada diez madres en México son jefas del hogar, de acuerdo con información del INEGI.

Una realidad normalizada

“Una mamá que actúa sola, sin pareja, ya sea por ausencia física o emocional del padre, solo puede ser mamá”, señaló el pedagogo mexicano Vidal Schmill, autor de “Disciplina Inteligente” y fundador de la Escuela para Padres.

Aunque en estas circunstancias la mujer asume múltiples responsabilidades, su rol esencial sigue siendo el de madre; sin embargo, esta afirmación contrasta con la realidad.

Mujeres hacen de todo para sostener a sus familias, dejando de lado incluso el desarrollo individual.

Quienes tienen una red de apoyo son afortunadas, pero aquellas que no, la tarea se vuelve más complicada.

A esto se suma la falta de programas y políticas públicas acordes a sus necesidades, como guarderías accesibles, empleos dignos y mecanismos que garanticen una pensión alimenticia. 

“En este país, de cada cuatro niños de padres que se han separado, solamente uno recibe correctamente alimentos”, afirmó en entrevista el magistrado presidente del Poder Judicial de Coahuila, Miguel Mery Ayup, quien refirió que en Coahuila, a la fecha, 350 personas están inscritas en el Registro de Deudores Alimentarios, siendo la entidad pionera en este tema de identificar a aquellos padres que incumplen con sus hijos.

Las madres recurren a una red de apoyo para poder trabajar y criar a sus hijas e hijos.

Criar en medio de la incertidumbre 

Aunque Gabriela ama a sus hijos, por momentos las dificultades pesan. La maternidad —dice— se convierte en una experiencia compleja y en una labor donde cada día es un reto.

“He tenido que renunciar a mis sueños y no porque no me sienta capaz de lograrlos, pero hoy mis hijos exigen de mi tiempo, de mis fuerzas”, reitera.

Ser madre soltera no solo significa criar hijos, sino construir estabilidad en medio de la incertidumbre, una tarea difícil pero no imposible para una mujer que sin elegirlo se convirtió en madre y padre a la vez.