Desde Saltillo, la doctora Nora Celia Flores Puente ha dedicado años al estudio del cannabidiol (CBD) y sus aplicaciones terapéuticas. Su trabajo refleja los avances, retos y debates que rodean a una de las alternativas médicas más controvertidas de la actualidad.

Nora Celia Flores Puente descubrió el potencial terapéutico del cannabis hace una década durante un congreso en la Ciudad de México. Ahí conoció el caso de pacientes con parálisis cerebral que recibían tinturas elaboradas a partir de cannabis y cuyos episodios convulsivos disminuyeron de manera considerable. El agradecimiento de las familias y los resultados clínicos despertaron su interés por estudiar a profundidad una planta que, hasta entonces, no formaba parte de su práctica profesional.

Ese primer acercamiento marcó el inicio de una investigación que la llevó a desarrollar aceites y tinturas con fines medicinales. La oportunidad surgió también con la llegada de trabajadores coreanos a Saltillo, quienes buscaban este tipo de productos debido a que, aunque el cannabis medicinal está permitido en Corea del Sur bajo condiciones específicas, su acceso continúa siendo limitado y el cultivo permanece restringido.

Con el paso del tiempo, los aceites comenzaron a utilizarse en pacientes pediátricos de origen asiático con epilepsia. De acuerdo con la especialista, en varios casos se observó una disminución en la frecuencia e intensidad de las convulsiones, lo que contribuyó a mejorar la calidad de vida tanto de los menores como de sus familias.

“De niña escuchaba frases como: Aléjate de ese marihuano”, recuerda la doctora. Sin embargo, explica que el cannabis ha acompañado a la humanidad desde hace miles de años. Existen registros de su uso con fines medicinales desde la antigua China, donde se empleaba en preparados destinados a aliviar el dolor. Con el tiempo, su utilización se extendió a distintas regiones del mundo, aunque en muchas de ellas predominó el consumo recreativo.

«Hay que mirar la evidencia antes que los prejuicios», dice en entrevista la doctora Nora Celia Flores. Fotografía: Ash Velasco

THC y CBD

La especialista centra su trabajo en el cannabidiol (CBD), uno de los principales compuestos presentes en el cannabis. A diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), responsable de los efectos psicoactivos de la planta, el CBD no produce alteraciones de la percepción ni genera euforia.

Actualmente, el cannabidiol es objeto de múltiples investigaciones por su potencial terapéutico. La evidencia científica respalda su uso en algunos tipos de epilepsia resistente al tratamiento y continúa evaluándose su utilidad en padecimientos como ansiedad, trastornos del sueño, dolor crónico e inflamación.

Flores Puente explica que estos efectos están relacionados con el sistema endocannabinoide, una red de receptores presente en el organismo que participa en la regulación de funciones como el sueño, el estado de ánimo, el apetito y la percepción del dolor. Desde su experiencia clínica, considera que el CBD puede representar una alternativa terapéutica para diversos padecimientos, aunque enfatiza que cada paciente requiere una valoración médica individual.

En su consulta emplea principalmente dos presentaciones derivadas del cannabis: tinturas y aceites. Las tinturas son extractos líquidos obtenidos mediante la maceración de los compuestos de la planta en alcohol o glicerina. Generalmente se administran por vía sublingual en forma de gotas, lo que favorece una absorción rápida.

Los aceites, por su parte, se elaboran al incorporar los cannabinoides a aceites vegetales, como el de coco. En su práctica médica los utiliza principalmente de forma tópica para aliviar dolor, inflamación y algunas afecciones de la piel, aprovechando las propiedades del cannabidiol sin producir efectos psicoactivos.

En su consulta emplea principalmente dos presentaciones derivadas del cannabis: tinturas y aceites. Fotografía: Ash Velasco

Un futuro incierto

Aunque reconoce que en los últimos años se han registrado avances, la doctora Flores Puente considera que en México aún existen vacíos regulatorios en torno al cannabis medicinal. Si bien la legislación ha permitido ciertos usos e investigaciones, sostiene que persiste la incertidumbre respecto a la producción y cultivo con fines terapéuticos.

Confía en que las autoridades sanitarias continúen desarrollando un marco regulatorio que brinde mayor certeza jurídica a los profesionales dedicados a esta área y facilite el acceso de los pacientes a tratamientos seguros y de calidad.

Como reflexión final, señala que el cannabis continúa rodeado de estigmas que, a su juicio, han limitado el conocimiento sobre su potencial terapéutico. Añade que la evidencia científica disponible indica que no se han documentado muertes atribuidas exclusivamente a una sobredosis de cannabis y considera que aún existe un amplio campo de investigación para explorar sus posibles beneficios en distintas enfermedades.

“Hay que mirar la evidencia científica antes que los prejuicios”, concluye.

Fotografía: Ash Velasco

Nora Celia Flores Puente

Química de formación, cursó una especialidad en Medicina Estética en el Tecnológico de Monterrey, un diplomado en Medicina Genómica en la Universidad de Valencia, España, además de estudios en herbolaria, microdosis, terapias alternativas y medicina funcional. Actualmente integra estos conocimientos en una práctica orientada a la medicina preventiva y al bienestar integral.