Las estadísticas muestran que cada vez se registran más separaciones que bodas en Coahuila. Este fenómeno da pie a varias reflexiones, entre ellas: ¿deberían existir políticas públicas que, antes de formalizar un vínculo, concienticen sobre el proceso de ruptura para que sea algo pacífico y responsable?
Durante el 2024 ni con matrimonios comunitarios se logró convencer a las parejas de contraer nupcias. Mil 070 divorcios contra 986 matrimonios en Coahuila fueron las cifras con las que cerró el Registro Civil el año anterior.
Como toda sociedad en constante evolución, las cosas están cambiando y esto puede percatarse en la cantidad de parejas que decidieron finiquitar su contrato o formalidad legal. Poco a poco hemos ido entendiendo que el compromiso en una relación va más allá de un simple papel o firma, hoy en día la falta de valores, compromiso y madurez han sido la factura que le ha dado fin a estas uniones.
Pero ¿qué más ha propiciado estas rupturas?
Aunque los motivos son múltiples, el común denominador durante los últimos años es la carga emocional, económica y falta de apoyo que las mujeres expresan vivir en la vida en matrimonio. Y es que el empoderamiento fue mal descifrado por la población masculina, no queríamos ser más poderosas que ellos, solo queríamos tener la misma independencia financiera y emocional que ellos siempre han gozado.
Si bien no hay manual para un matrimonio exitoso, ni para evitar un divorcio, hace falta la suma de esfuerzos para concientizar sobre cuáles son los temas obligados a tratar antes de dar el paso, para evitar ser parte de la estadística. En algunos países antes de casarte te envían a cursos preparatorios, test, en donde en lugar de preguntarte sobre cuál es el color favorito de tu pareja, te preguntan si ya hablaron sobre finanzas, hijos, proyectos en común e individuales, creencias, etc.
Será que es necesario que con estos números, la figura del matrimonio poco a poco ¿vaya a desaparecer?, o que incluso para casarte se te entregara un certificado de idoneidad o, más allá, si debería haber una edad mínima para casarte.
La nueva pandemia se llama divorcio. Esta cifra debería dar pie a una política pública que concientice y promueva que así como adquieres obligaciones al momento de casarte, las adquieres para el día que eso se finiquite, de tal manera que el día que te divorcies ya sepas a lo que vas y exista una vía más pacífica, más responsable y más respetuosa para esa despedida.
Porque el problema no es el divorcio, es cómo actúan las personas cuando van a divorciarse.
