La Inteligencia Artificial se ha convertido en la nueva ‘caja de herramientas’ de los padres modernos para resolver prácticamente todo, derribando viejos muros generacionales.
Cuando uno es pequeño, tu papá es un superhéroe, el hombre que sabe todo. Sale a las calles a ganarse el pan de cada día para que no falte nada en la familia. Admitir ignorancia sobre cualquier tema no es opción; en el imaginario mexicano, el padre debe ser infalible. Sin embargo, al crecer esto cambia radicalmente y descubres el lado más humano del ser que te dio la vida. Ya es un hombre vulnerable que no conoce todas las respuestas y, a menudo, son los hijos quienes empiezan a convertirse en los “maestros” de la vida digital, explicando con paciencia cómo enviar un archivo o configurar una cuenta.
Sin embargo, ahora existen herramientas tecnológicas que mantienen la hegemonía de los padres en la vida diaria. Ya no son solo los hijos quienes pasan horas explicando cómo usar una aplicación; ahora es la inteligencia artificial la que se ha convertido en el aliado silencioso y el nuevo “manual” de los padres modernos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México el acceso a internet y el uso de teléfonos inteligentes ha alcanzado a más del 80 por ciento de la población, pero el verdadero salto no ha sido la conectividad, sino cómo la estamos usando. Hoy en día, los problemas cotidianos se solucionan con un clic.
De acuerdo con el estudio “Our life with AI” realizado por Ipsos con datos recopilados en 2025, el 66 por ciento de los mexicanos ya utiliza los chatbots en su vida cotidiana, y a diferencia de años anteriores, dejaron atrás su fin lúdico para enfocarse en actividades productivas y de resolución práctica.

El 71 por ciento de los mexicanos está dispuesto a integrar aún más la IA en su vida, siempre que cuente con herramientas que le permitan usarla de forma segura. Esto explica por qué nuestro país supera el promedio global de percepción positiva en el uso de la inteligencia artificial con un 69 por ciento, frente al 53 por ciento a nivel global.
Los padres de familia han aprendido a perderle el miedo a la tecnología. Recurren a ella en la intimidad del hogar para resolver dudas inmediatas: desde escanear con la cámara los ingredientes rezagados del refrigerador para que la IA les diseñe una receta de cocina, hasta pedirle que desglose un problema matemático del cuál no se acuerda y así poder ayudar a sus pequeños. Ahora el reto se podría centrar en impulsar la innovación con el conocimiento adquirido.
Además, la IA ofrece al hombre una respuesta sin juicios. El pudor masculino arraigado por generaciones que no permitían admitir el no saberlo todo, encuentra un refugio en la pantalla que se convierte en un espacio seguro y privado para aprender y resolver antes de salir al mundo.
Las nuevas paternidades han tomado un rumbo diferente a generaciones anteriores, cuando el rol del padre estaba ligado a una distancia emocional y se centraba estrictamente en proveer económicamente a la familia. Las herramientas digitales facilitan hoy la conexión con los hijos, derribando esos viejos muros de silencio que fueron colocados de generación en generación.
Los hijos del mañana ya no recordarán al padre distante que se frustraba por no saber las cosas. Ahora tendrán a un hombre que estuvo dispuesto a reinventarse para seguir siendo el soporte familiar.
Al final, la IA nos puede dar la solución a la mayor de las respuestas en cuestión de segundos. Pero el amor del padre que busca la manera de solucionarlo todo seguirá intacto.
