¿Cómo unas moscas criadas y esterilizadas en laboratorio han logrado erradicar al transmisor del gusano barrenador?
Durante décadas, el gusano barrenador del ganado parecía un problema del pasado en México y Estados Unidos; sin embargo, desde finales de 2024 la plaga reapareció en el país y, en mayo de 2026, Coahuila confirmó casos activos en la región Carbonífera. La respuesta ha sido una de las estrategias sanitarias más peculiares: combatir millones de moscas… con millones de moscas.
El gusano barrenador no es realmente un gusano, sino la larva de una mosca llamada Cochliomyia hominivorax. La hembra deposita huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente; después, las larvas penetran la carne viva y provocan lesiones dolorosas llamadas miasis. El riesgo aumenta en ganado con heridas por garrapatas, descornes, peleas o partos.
Ante los primeros casos detectados en Coahuila, el Gobierno estatal, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA, a nivel federal) y autoridades estadounidenses activaron una estrategia binacional de contención. El plan incluye brigadas veterinarias, barridos “rancho por rancho”, tratamiento gratuito de heridas y, sobre todo, la liberación semanal de ocho millones de moscas estériles en la región Carbonífera.

La técnica parece contradictoria, pero ha demostrado ser altamente efectiva. Las moscas macho son criadas en laboratorio y esterilizadas mediante radiación. Después son liberadas en grandes cantidades para aparearse con hembras silvestres. Como esos apareamientos no producen descendencia, la población comienza a disminuir hasta colapsar. El método fue desarrollado en Estados Unidos en los años cincuenta y permitió erradicar el gusano barrenador primero en ese país y posteriormente en México durante el siglo XX.
Hoy, la estrategia vuelve a desplegarse a gran escala. De acuerdo con autoridades sanitarias, Estados Unidos financia la dispersión de alrededor de 100 millones de moscas estériles semanales provenientes de Panamá para cubrir Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Además, se proyecta ampliar la producción en Chiapas para acelerar la erradicación en el norte del país.

Coahuila es uno de los estados más importantes para la exportación ganadera hacia Estados Unidos, por lo que la presencia de la plaga impacta directamente el comercio internacional. Cualquier brote genera alertas sanitarias, revisiones fronterizas y pausas temporales en exportaciones. Por ello, la coordinación con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) se ha convertido en un asunto económico y geopolítico.
Las autoridades coahuilenses también buscan desmontar rumores. El gusano barrenador no es una enfermedad viral ni bacteriana y, tratado oportunamente, puede curarse. No existe un reporte oficial de muertes de animales en Coahuila relacionadas con esta plaga. Tampoco habrá cuarentenas masivas de ranchos ni inspecciones fiscales, y reportar casos no implica prohibiciones para vender ganado. Aunque afecta principalmente bovinos, también puede presentarse en perros, caballos, ovejas e incluso humanos en casos excepcionales.

Para reportar casos sospechosos o solicitar información, SENASICA y la Secretaría de Desarrollo Rural de Coahuila mantienen habilitados el teléfono 800 751 2100, el WhatsApp 55 3996 4462 y el correo gestioncpa.dgsa@senasica.gob.mx.
