El senador morenista recibe un golpe de autoridad por parte de la presidenta Sheinbaum.

En marzo de 2019, la captura de un hombre cambió el pulso de la seguridad en el estado de Tabasco. Trinidad Alberto de la Cruz Miranda, mejor conocido como “El Pelón de Playas”, líder de Los Zetas en esa entidad, era buscado por múltiples delitos: secuestro, extorsión, venta de drogas, tráfico de armas y combustible, además de la infiltración de funcionarios.

La detención provocó una violenta reacción por parte del grupo criminal: vehículos y comercios ardieron en llamas. En distintos puntos aparecieron mantas con amenazas directas exigiendo su liberación, pero una de ellas fue más allá: nombraba al recién llegado secretario de Seguridad Pública del estado, Hernán Bermúdez, quien apenas llevaba 19 días en el cargo tras ser designado por el entonces gobernador Adán Augusto López.

El mensaje, firmado por la delincuencia, era contundente: “Vamos por ti, Hernán Bermúdez Requena, por traidor”.

Ese fue el primer registro de una larga lista posterior en el que el Centro Regional de Fusión de Inteligencia del Sureste y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) identificaban al funcionario en sus reportes.

Tiempo después, ya como jefe indiscutible de la policía tabasqueña, Bermúdez crearía el grupo criminal conocido como La Barredora, extendiendo su poder a estados como Veracruz y Tabasco.

Todo esto salió a la luz años después, cuando el actual gobernador de Tabasco, Javier May, hizo pública que la forma de operar del comandante H. se había dado con la negligencia de sus antecesores. 

Con ello puso en el ojo público a nada más y nada menos que al exsecretario de Gobierno y actual líder del Senado, Adán Augusto López. Así inició una guerra de declaraciones en contra del legislador de Morena. Según May, Bermúdez había construido toda una red criminal bajo el mandato de Adán Augusto López como gobernador. Después de un prolongado silencio, el morenista reapareció para dar una explicación:

“No inició Bermúdez conmigo. Yo lo nombré en un momento de crisis de seguridad en diciembre de 2019. Y nunca, durante mi ejercicio de gobierno, tuve algún indicio o alguna sospecha”.

Posteriormente, recurrió al trillado recurso de atacar a los medios que, según él, intentaban descalificarlo.

Todo lo anterior podría tener una explicación si respondemos a la pregunta: ¿por qué esta información sale a la luz hasta hoy, y no cuando fue secretario de Gobernación en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador?

Y aquí es donde se pone interesante: todos saben que Adán Augusto es muy amigo del expresidente, que prácticamente es –o era– el número dos de su equipo, y que sus lealtades están con el de Macuspana, no con la actual presidenta. Y, para muestra, un botón: usted recordará aquella escena del 9 de marzo de 2025, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum caminaba y saludaba a simpatizantes antes de iniciar un mitin en el Zócalo de la Ciudad de México. En ese momento, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, los senadores Adán Augusto López y Manuel Velasco decidieron darle la espalda a la presidenta para tomarse una fotografía con Andy López Beltrán, secretario de Organización de Morena, y con Luisa María Alcalde Luján.

Desde ese momento le juraron lealtad al de Macuspana, dejando sola a la presidenta. Y como en la política no hay casualidades, todo parece indicar que la caída de Adán Augusto López podría ser el primer golpe de autoridad de Sheinbaum para demostrar quién manda ahora y comenzar a formar un equipo que realmente le responda a ella.

Así que habrá que ver quién sigue en la lista… o si se alinean antes.