El partido blanquiazul vive su peor momento en Coahuila: obtiene cada vez menos votos, su grupo parlamentario se dividió y ahora necesita del PRI, su antiguo rival, para mantener el registro oficial.

Al interior del Partido Acción Nacional (PAN) se recrudece la división entre las tribus de la Laguna y de la zona Centro. La reelección en la dirigencia estatal de Elisa Maldonado quedó reducida a la nada, y la ruptura de sus representantes en el Congreso estatal refleja la ambición desbordada hacia la elección de diputados locales el próximo año.

Son muchos los dirigentes para tan pocos militantes y simpatizantes, al grado de que, en medio de sus dimes y diretes, prevalece la necesidad de seguir en alianza con el PRI, porque sin ella hasta perderían el registro oficial por baja votación.

Elisa Maldonado.

Edith Hernández, Blanca Lamas y Alfredo Paredes –con su historial de corrupción en Monclova– salieron del clóset para anunciar su grupo parlamentario, a pesar de que la Ley Orgánica del Poder Legislativo no contempla que un mismo partido tenga dos grupos.

Edith Hernández.

Con esa determinación desconocieron como líder al diputado Gerardo Aguado y, al mismo tiempo, le pegaron a la dirigente estatal, Elisa Maldonado, quien, a pesar de los pésimos resultados electorales, consiguió la reelección en el proceso con los resultados más bajos en la historia del panismo.

Blanca Lamas.

De una lista de cuatro mil militantes, solo acudieron a votar mil 575 en la elección interna; es decir, el 40 por ciento, a pesar de que, en la última elección para alcaldes, votaron entre el 60 y el 65 por ciento de los panistas.

Alfredo Paredes.

La baja votación se debió, entre otros factores de desencanto, a que Elisa Maldonado fue la única candidata, luego de que le negaron el registro a la diputada Blanca Lamas, quien hoy se enfrenta contra el grupo de Gerardo Aguado que la sacó de la jugada en la lucha por el liderazgo panista.

Detrás de esa línea dura está Memo Anaya, quien ha denunciado que al panismo lo tienen secuestrado y que ahora busca ser candidato a la alcaldía de Torreón.

Gerardo Aguado.

Sin embargo, es de destacar que ninguna de las dos fuerzas políticas que se disputan el poder quieren dejar la alianza con el PRI. Saben que sin su antes principal adversario político no podrían mantener sus posiciones políticas y hasta podrían perder su registro oficial, por la baja votación que los ha caracterizado desde hace doce años.

Es tal su necesidad de aliarse con el PRI, que Morena y hasta el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano podrían rebasar al panismo, inmerso en la lucha entre sus dirigentes y la casi nula actividad en territorio para atraer electores y alentar a nuevas y nuevos líderes.