Es un acto milenario que pasó de una muestra de fraternidad e higiene entre primates a la demostración de cariño, amor y erotismo en los humanos. ¡Celebremos el Día Internacional del Beso!

Un beso es el dulce idioma que hablan dos corazones que mezclan sus impresiones, así lo definió el poeta peruano Federico Barreto; el 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, gracias a lo que sucedió en 2013: el beso más largo de la historia, que duró más de 58 horas y fue protagonizado por una pareja tailandesa en un certamen.

La química del beso

Un beso no es únicamente una manifestación de cariño o amor, es también una fiesta química en el cuerpo humano: en el cerebro un beso puede provocar reacciones químicas que liberan neurotransmisores y hormonas que abonan al bienestar emocional.

Entre ellas encontramos la oxitocina, conocida como la hormona del amor, esta permite generar apego y afecto; la dopamina, que produce la sensación de euforia; las endorfinas, relacionadas directamente con el placer; la serotonina, que regula emociones y deseo sexual; y epinefrina, conocida como adrenalina que provoca un aumento en la sudoración y temperatura corporal.

Besarse en México

En México, de acuerdo con Gleeden, plataforma de citas en Latinoamérica, el beso preferido es el francés; en segundo lugar se encuentra el beso “esquinado” para referirse al que se acerca a los labios de la otra persona sin hacerlo en la boca, quienes lo prefieren explicaban que se debe a que es sutil pero al mismo tiempo atrevido. En último lugar dentro del top tres, los mexicanos optaron por el beso en el cuello.

A nivel internacional, de acuerdo a la revista Scientific Report, el país que se lleva el reconocimiento por “besarse más” con su pareja es Austria, seguido de Alemania, Cuba, Australia y Suecia. México se ubica en el lugar número nueve.

Besos generacionales

Con las generaciones ha cambiado todo, hasta los besos. Para la generación X, era casi un privilegio posterior al compromiso matrimonial; por su parte, los millennials bajaron la expectativa y se podía dar ese beneficio dentro de una simple amistad; finalmente, los centennials han llegado hasta a popularizar el compartir este momento con un tercero: ¡beso de tres!, ¡beso de tres!

Artísticamente hablando, el beso ha logrado hacernos suspirar mientras leemos, escuchamos música o vemos obras que logran hacer volar nuestra imaginación; ya sea un encuentro o un pacto para toda la vida, nos lleva al agradecimiento por estar aún aquí para besar y ser besados.