Acuña ya no es la misma. Y ese cambio no es casual. Es producto de trabajo diario, de visión clara y de un gobierno que decidió poner primero a su gente.

En la frontera norte de México, justo donde termina Coahuila y comienza Texas, hay una ciudad que vive un proceso de transformación profunda. Acuña, conocido por décadas como un polo maquilador y bastión turístico, comienza a reinventarse. Pero no se trata de un cambio accidental. Detrás de esa transformación hay un liderazgo firme y una visión clara: la de Emilio de Hoyos Montemayor, actual alcalde del municipio.

En entrevista exclusiva para RCG Media Magazine, el edil acuñense habla de los cambios no solo estéticos, sino estructurales que emprendió su Administración a través de una política pública centrada en imagen urbana, obra pública, servicios básicos, salud, educación y desarrollo económico.

¿Qué significa este cambio?

“Cambiarle la cara a Acuña no es solo mejorar su aspecto. Es dignificarla, devolverle a la gente el orgullo de vivir aquí. Cuando hablamos de cambiar la imagen urbana, no hablamos solo de pavimento y pintura. Hablamos de crear espacios seguros, funcionales, limpios. De proyectar una ciudad moderna, ordenada, que esté a la altura de su gente. Acuña tiene con qué, y lo estamos demostrando”.

¿Cuál es la obra más significativa?

“Sería injusto elegir una sola. Pero si hay algo que nos marcó como administración, fue el programa de pavimentación de nuestra gestión pasada. En tres años logramos pavimentar más de 700 cuadras, algo sin precedentes en Acuña. Fue uno de los programas de infraestructura urbana más ambiciosos de nuestra historia. Y no fue solo cantidad, fue calidad. Cambiamos realidades en muchas colonias que llevaban décadas esperando.

“Y este año ya arrancamos un nuevo programa de obra pública que viene con fuerza. Tenemos proyectos estratégicos que le van a dejar un muy buen sabor de boca a la ciudadanía. Porque esto no se trata solo de cumplir, se trata de transformar”.

¿Cuáles son los ejes que rigen su gobierno?

“Primero, la imagen urbana como proyecto rector. Queremos que Acuña sea reconocida por su limpieza, por su orden, por su identidad. Hemos rehabilitado plazas, rehabilitado y construido espacios como el Paseo Lázaro Cárdenas; renovamos el corazón de la ciudad –la plaza Benjamín Canales– y muy pronto entregaremos la Cruz de la Esperanza.

“Segundo, la paz laboral y la competitividad industrial. Acuña hoy aporta más trabajadores al Seguro Social que ciudades como Piedras Negras o Monclova. Hay una comunicación muy fluida con el sector industrial y empresarial. Aquí no hay conflictos laborales, y eso ha hecho que seamos una ciudad confiable para la inversión.

“Tercero, la atención social. Desde el DIF municipal, encabezado por mi esposa Yaha (Yahaira Romero), se han desplegado programas de atención directa. Tan solo en los primeros 100 días de este año atendimos a más de 20 mil personas. Eso te habla de cercanía, de empatía, de trabajo real”.

¿Qué papel juegan la salud y la educación?

“Son dos pilares fundamentales. En salud, nuestra Unidad Médica Municipal Esperanza ha atendido ya a más de 25 mil personas en apenas tres meses. Y estamos por lanzar una red de farmacias de unidad, con medicamentos accesibles, ubicadas estratégicamente en distintas zonas del municipio.

“En educación, hemos marcado diferencia. Acuña es el único municipio en todo el estado con el programa ‘Mini Split en tu Aula’, que garantiza a todas las escuelas públicas –desde preescolar hasta universidad– un ambiente climatizado. Eso es bienestar y eso es dignidad educativa. A esto se suman las más de mil becas escolares que acabamos de entregar a alumnos de primaria y secundaria, y otras mil en puerta para jóvenes de preparatoria y universidad. Además, seguimos fortaleciendo la infraestructura con bardas perimetrales y mejoras en escuelas”.

¿Y el turismo?

“Lo estamos recuperando. Acuña fue por décadas una ciudad con fuerte presencia turística. Hoy, eventos como Running Las Vacas nos han devuelto ese pulso. En abril tuvimos más de 20 mil visitantes, muchos de ellos de Texas y de todo el norte de México. El turismo es una prioridad que vamos a seguir impulsando con orden, seguridad y eventos de calidad”.

¿Cómo le gustaría que se recuerde su paso por la alcaldía?

“Como un gobierno que no se quedó en palabras. Que hizo lo que tenía que hacer. Que trabajó por amor a Acuña. Que escuchó, atendió y transformó. Porque cuando uno ama a su ciudad, lo demuestra con hechos”.

Un legado que ya se siente

Hoy, Acuña es reconocida como una de las fronteras más seguras de México, una ciudad con paz laboral, crecimiento económico y rumbo. Y al frente de esa nueva etapa, hay un alcalde que lo resume todo con una sola frase: “Por amor a Acuña”.