Donald Trump ordenó la captura del mandatario venezolano y su esposa para que rindan cuentas por diversos delitos en Estados Unidos.

La detención de Nicolás Maduro refleja el desmoronamiento del sistema socialista en América Latina. La gente está cansada del populismo, de la falta de libertades, de la pobreza y de ver cómo su gobierno se vuelve rico y ellos cada vez más pobres.

De acuerdo con encuestas, de cada diez coahuilenses, nueve aprobaron la detención del dictador Nicolás Maduro, tras casi 26 años de someter a los venezolanos a un régimen dictatorial que obligó que salieran casi nueve millones de ciudadanos y que estén en las cárceles entre 470 y 500 presos políticos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ya lo había anticipado y lo cumplió: “Iremos por Nicolás Maduro, no solo por los delitos contra los derechos humanos y la cancelación de las libertades de los venezolanos, sino por alentar el narcotráfico y la venta de drogas en mi país”, sentenció y lo cumplió.

Nicolás Maduro, presidente depuesto de Venezuela, y su esposa Cilia Flores fueron capturados en Caracas por fuerzas estadounidenses y trasladados a Nueva York, donde se les acusa de delitos relacionados con el narcoterrorismo.

El sábado 3 de enero a las 2:50 de la madrugada, comandos armados estadounidenses ingresaron a una de las 17 residencias de Nicolás Maduro en Venezuela, capital. Cuando despertó, los agentes ya estaban en su recámara y no tuvo tiempo de esconderse en un cuarto especial de protección que había mandado construir. Junto a él, detuvieron a su esposa, Cilia Flores.

Maduro era resguardado por 57 agentes de seguridad cubanos y 10 iraníes, nadie venezolano, porque era evidente que no confiaba en su guardia venezolano.

Tres días antes, en la plaza principal de Caracas y ante sus seguidores agredió a Estados Unidos con frases como: “El imperialismo yanqui promotor del saqueo de las naciones”.

Ya para entonces, en aguas de Venezuela estaba estacionado uno de los portaaviones más grandes de los Estados Unidos con casi cinco mil militares y 37 aviones F-16, los más poderosos, con la más agresiva tecnología de guerra.

El Gobierno venezolano asesinó, torturó, detuvo y desapareció forzadamente a personas que buscaban un cambio democrático, según un informe de Human Rights Watch.

Sin embargo, no fue necesario. Por tierra los militares estadounidenses ejecutaron la misión y detuvieron a Maduro y a su esposa, quienes fueron trasladados en helicóptero a la base aérea y de ahí a Brooklyn, en Nueva York, donde es juzgado por narcotráfico.

Estados Unidos ya había atacado siete balsas procedentes de Venezuela que pretendían ingresar por Miami, con embarcaciones de cocaína y de fentanilo.

La reacción en México el domingo 4 de enero se concentró en las críticas hacia el Gobierno de Nicolás Maduro y también a la actitud de intromisión del Gobierno de Donald Trump en territorio de Venezuela.

Entre las víctimas de la represión figuran miembros de la oposición y sus familiares.

Cuba, España, Colombia, Brasil y Uruguay condenaron la injerencia estadounidense, por medio de comunicados de sus gobiernos.

La presidenta Claudia Sheinbaum condenó la forma en que el Gobierno de Donald Trump intervino en Venezuela, aunque no ahondó sobre el delito de narcotráfico contra Nicolás Maduro.

No obstante, la opinión pública en nuestro país aplaudió la terminación del Gobierno que terminó con las libertades de los venezolanos y llevó a ese país a la pobreza, a pesar de que en los años 90 era de los más ricos por sus yacimientos petroleros.

Donald Trump declaró que cumplió la amenaza contra Maduro y esperó que el nuevo Gobierno de Delcy Rodríguez cumpla con las expectativas sociales de acabar con el socialismo y regresar las libertades.

Miles de personas salieron a protestar tras la proclamación de Nicolás Maduro como el ganador de las elecciones del 28 de julio de 2024.

Mientras eso sucede, puntualizó, el Gobierno de Estados Unidos controla las siete empresas estadounidenses que nacionalizó Carlos Andrés Pérez en 1971 y que Hugo Chávez extendió antes de morir de cáncer, para que Nicolás Maduro las llevara a la quiebra. Según especialistas, Venezuela tiene las reservas petroleras más ricas del mundo y ocupa el lugar 25 en la explotación y transformación del energético.

Donald Trump afirmó que esa riqueza petrolera volvió rico a Nicolás Maduro y a sus secuaces, mientras los venezolanos están inmersos en la pobreza extrema y la ausencia de libertades.

En ese sentido, el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, afirmó que a los dictadores y narcopresidentes, no les aplica la famosa frase de Benito Juárez —“entre los individuos, como entre las naciones, el derecho al respeto ajeno es la paz”—.

El Gobierno de Gustavo Petro en Colombia le falló al sector más necesitado del país, pues el 20 por ciento de la población más pobre vio crecer menos sus ingresos per cápita.

A estos delincuentes, que han abusado del poder, por tantos años, cometiendo todo tipo de delitos y dejando en la miseria a su país, no se les respeta; se les aplica toda la fuerza.

“Maduro simplemente cosechó lo que sembró”, apuntó el mandatario estatal, quien resaltó que casi un 92 por ciento de los coahuilenses opinan en contra del ahora expresidente y dictador, acusado de narcotraficante.

Poco a poco se desmorona el socialismo en América Latina, con la llegada de gobiernos de derecha en Argentina y Ecuador, mientras aumenta la crisis política en países de izquierda como Cuba, Bolivia y Nicaragua, y está en la mira Colombia.

Las causas son muchas, pero las principales son el desgaste político por haber llegado con base en el populismo de pueblo pobre, gobierno rico; y ahora es lo contrario, gobierno rico, pueblo pobre, así como el crecimiento de la inseguridad y de la corrupción, junto al fracaso económico.

Los ‘resultados’ de un dictador

  • Hiperinflación que pulveriza vidas. Venezuela llegó a una inflación anual de 130 mil 060 por ciento en 2018 y en 2019 cerró en 9 mil 585.5 por ciento, según cifras del Banco Central reportadas por Reuters.
  • Escasez y hambre como normalidad. Organismos internacionales han documentado el derrumbe de importaciones y producción; y en 2023, Unicef reportó que solo 9 por ciento de hogares estaban food secure y 22 por ciento enfrentaban inseguridad alimentaria moderada a severa.
  • Inseguridad y violencia estructural. El Observatorio Venezolano de Violencia reportó para 2023 6 mil 973 muertes violentas y una tasa de homicidios reportada de 16.2 por cada 100 mil.
  • Represión y protesta castigada. Tras la elección presidencial de julio de 2024, la ONU y Reuters han descrito un patrón “sostenido y sistemático” de detenciones para generar miedo y control social; y organizaciones de derechos humanos estiman 900 presos políticos.
  • Sin democracia real y ‘defensa continental’ contra narco-redes. Freedom House califica a Venezuela como “Not Free” con 15/100 (2024) y 13/100 (2025), por cierre de canales de disidencia y elecciones profundamente cuestionadas.