El envejecimiento poblacional en México se caracteriza por un aumento progresivo en la proporción de adultos mayores, resultado de la disminución de la fecundidad y la mortalidad, así como el incremento de la esperanza de vida que se recuperó en 2024 a 75.5 años.

De acuerdo con las estimaciones más recientes del Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2025), en México habitan 17 millones 121 mil 580 personas adultas mayores, cifra que representa el 12.8 por ciento de la población total. Además, se prevé que para el año 2030 este sector alcance el 14.96 por ciento de la población del país.

Los adultos mayores presentan una mayor susceptibilidad a desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV). Dentro de este contexto, existe un síndrome geriátrico que impacta de manera significativa a quienes padecen estas afecciones: la sarcopenia.

La sarcopenia se caracteriza por la pérdida progresiva de la fuerza, la masa y la función muscular, condición que se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, caídas, discapacidad, hospitalización y pérdida de la independencia. Diversos estudios han identificado una relación bidireccional entre la sarcopenia y las enfermedades cardiovasculares.Esta condición favorece el incremento de la adiposidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica. Aunado a factores como la desnutrición y la disminución de la actividad física, se genera un estado catabólico que acelera la pérdida de masa muscular.

Para su diagnóstico existen diversas herramientas, que van desde cuestionarios de tamizaje hasta evaluaciones de fuerza y rendimiento físico. Entre ellas destacan la dinamometría, utilizada para medir la fuerza de prensión mediante un dinamómetro, así como las pruebas de velocidad de marcha y la prueba de levantarse de la silla.

Para evaluar la masa muscular existen diversos métodos diagnósticos. Entre los más utilizados se encuentra la absorciometría dual de rayos X (DXA), una prueba que permite calcular la masa muscular de las extremidades y compararla con valores de referencia estandarizados. También destaca la bioimpedancia eléctrica, realizada mediante equipos InBody, que ofrece una valoración accesible y confiable de la composición corporal. Otros estudios como la tomografía computarizada y la resonancia magnética, aunque menos utilizados en la práctica cotidiana, brindan una gran precisión en la medición de la masa muscular.

Los equipos InBody ofrecen una valoración accesible y confiable de la composición corporal.

Una vez establecido el diagnóstico de sarcopenia, surge una pregunta fundamental: ¿qué puede hacerse para disminuir el riesgo de mortalidad y mejorar la calidad de vida? La evidencia científica ha demostrado que los ejercicios de resistencia son significativamente más eficaces que las intervenciones basadas únicamente en nutrición o terapia hormonal. Por ello, dentro del abordaje terapéutico de la sarcopenia, la actividad física ocupa un lugar central, particularmente a través de los ejercicios de resistencia progresiva (ERP).

La alimentación también desempeña un papel importante. La incorporación de proteínas de alto valor biológico en la dieta ejerce un efecto sinérgico sobre el tejido muscular. Asimismo, se ha observado beneficio con la suplementación de vitamina D y creatina, esta última asociada no solo a mejoras en la función muscular, sino también en algunos aspectos de la cognición.

Por otro lado, los ejercicios de resistencia progresiva son los que han mostrado mayores beneficios en el incremento de la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad de las personas adultas mayores. Sin embargo, la mejor estrategia terapéutica parece ser aquella que combina estos ejercicios con actividades orientadas al equilibrio, la flexibilidad y la capacidad aeróbica.

Mantener un adecuado estado muscular durante el envejecimiento es clave para preservar la autonomía y la calidad de vida. Un sistema muscular fortalecido puede evitar que el adulto mayor evolucione hacia un estado de fragilidad, reduciendo así el riesgo de caídas, la pérdida de funcionalidad y el aumento de la dependencia en las actividades de la vida diaria.