Se trata de esa conexión emocional y el sentimiento de identidad que tenemos con México.
¿Se siente usted orgulloso de ser mexicano, de haber nacido en nuestro territorio, de sus costumbres, historia y tradiciones; de ser parte de su gente?
He hecho esta pregunta a connacionales que han radicado en el extranjero o que han visitado otros países, y en su gran mayoría la respuesta es: “A México no lo cambiaría por nada”. La respuesta no varía en las personas que solo han vivido en esta nación.
Pese a los múltiples problemas que enfrenta el país, hay un sentimiento de amor y orgullo por esta tierra bendita: un sentido de pertenencia patrio.
Se trata de esa conexión emocional y el sentimiento de identidad que tenemos con México, que se nutre de elementos como los símbolos patrios, la historia, tradiciones y los valores compartidos que, en suma, nos dan cohesión nacional.
Es tarea de los adultos, desde el hogar y la escuela, transmitir a los niños la importancia de los símbolos y la historia del país, animarlos a involucrarse en la vida de la nación, y trabajar por su bienestar colectivo.
El sentido de pertenencia es fundamental para el desarrollo de los individuos y su seguridad.
Celebro que en México las autoridades educativas realizan actividades cívicas como ceremonias, desfiles y celebraciones patrias; proyectos escolares respecto a la historia y cultura nacional; visitas a sitios históricos y museos; la integración de valores patrióticos en el currículo escolar, porque ayudan a formar ciudadanos responsables y comprometidos, fortalecen la cohesión social y el respeto por la diversidad, y preservan la identidad nacional en un mundo globalizado.
