Para muchos la lluvia es una bendición que cae del cielo y una fuente de inspiración para la creatividad.

Mientras manejaba y el aguacero estaba a todo lo que da, caí en la cuenta de que la lluvia ha sido fuente de inspiración para la creación de un montón de canciones.

Vinieron a mi mente títulos como “Lluvia”, de Luis Ángel; “No para de llover”, de Eric Rubín; “Lágrimas y lluvia”, de la entrañable Estelita Núñez; “Deja que llueva”, con Ana Torroja; “Esta tarde vi llover”, del maestro Armando Manzanero; y la clásica “La gata bajo la lluvia”, de la inolvidable Rocío Dúrcal.

Decidí acompañar mi trayecto con música “mojada”. En lo que el dios Tláloc hacía de las suyas yo avanzaba, literalmente, a cuentagotas.

También hay canciones en lengua inglesa que se refieren a la lluvia: “Have you ever seen the rain”, éxito del grupo Creedence; “Why does it always rains on me”, de Travis; “It’s raining man”, de The Weather Girls; y, desde luego, “Rain”, de Madonna, entre otras.

Para muchos la lluvia es una bendición que –no sólo en el estricto y literal sentido celestial– cae del cielo, si bien el común de estas canciones que les platico tiene un matiz triste, melancólico, amargo o desesperanzador.

Si hubiera estado acompañado de mis pequeños hijos, quizá a ellos se les hubiera ocurrido “Si las gotas de lluvia fueran de caramelo”, de Barney… esa es mágica y divertida.

Y es que, en este tenor, la inspiración cae a cántaros y hay temas para todos los géneros, gustos y edades.

Por fin comienzan a avanzar los vehículos. Busco ahora en el reproductor una joya del dominicano Juan Luis Guerra: “Ojalá que llueva café”. Leí en alguna ocasión que en República Dominicana esa frase significa prosperidad.

Ojalá que los aguaceros traigan eso a nuestro amado Coahuila.