Este 25 de julio, Saltillo cumple 449 años de su fundación. La ciudad ha encontrado la manera de avanzar sin perder aquello que la hace única.

La historia de Saltillo se remonta al 25 de julio de 1577 cuando fue fundada como la Villa de Santiago del Saltillo por el explorador portugués Alberto del Canto; sin embargo, la historia de la ciudad comenzó mucho antes de la llegada de los colonizadores.

Uno de los episodios más importantes en la consolidación de la ciudad ocurrió en 1591 con la llegada de familias tlaxcaltecas que fundaron el poblado de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Esta comunidad contribuyó al desarrollo agrícola, comercial y cultural de la región, generando tradiciones que hoy forman parte del patrimonio.

Saltillo nació como una población modesta; sin embargo, 449 años después, la historia demuestra que la capital de Coahuila desafió todo pronóstico.

“Saltillo se ha insertado en la modernidad y la globalización de una manera abrupta. Yo he visto que Saltillo tiene una historia maravillosa. Algo que habría que ver con precisión es cómo ese desarrollo, que había sido muy paulatino, en las últimas décadas se vuelve desorbitado; y lo vemos incluso por la gentrificación, por el cambio en el clima, todo lo que implica el desarrollo de la ciudad”, dijo en entrevista el historiador Carlos Recio Dávila.

“Mis abuelos, que tenían un hotel en el Centro, comentaban que la ciudad no iba a crecer más allá de la colonia República, del Ojo de Agua, de la calle de Murguía y en el oriente de la calle de Abasolo, esos eran los límites en los 70. Nunca se pensó que fuera a haber viviendas en las faldas de la sierra, que fueran a ser ciudades conurbadas, tanto Arteaga como Ramos. Eso no solamente no se pensó, sino que no se previó en términos de infraestructura”, sostuvo.

Y es que su tamaño, su ritmo de vida y su carácter tranquilo hacían difícil imaginar el crecimiento acelerado que tendría Saltillo décadas después.

“El decano de los periodistas, Carlos Gaytán, comenta que cuando vino Luis Echeverría en 1975, 1976, dijo ‘qué bonito está Saltillo, no dejen que crezca’. Esa frase fue de un presidente que veía una ciudad muy agradable, todo mundo, los mismos visitantes y saltillenses de aquellos años, antes del 79, cuando inicia el clúster automotriz, nunca previmos que fuera a crecer tanto”, comentó.

Saltillo cumple 449 años de su fundación.

La transformación ha sido profunda. La ciudad hoy alberga uno de los clústeres automotrices más importantes de México y una economía que se mantiene entre las más sólidas del norte del país. No obstante, pese a este desarrollo, la ciudad ha encontrado la manera de crecer sin perder las raíces que le dieron identidad.

Y es que, a pesar de la modernización, Saltillo conserva espacios que recuerdan su historia. El Centro Histórico, sus museos, las iglesias y las tradiciones populares siguen siendo parte de la vida cotidiana de sus habitantes, de una ciudad sencilla. 

“Saltillo no ha sido nunca una ciudad ostentosa como lo fue Zacatecas, como lo fue San Luis, como lo fue en algún momento Monterrey. Fue una ciudad amable a pesar de que se nos consideraba a los saltillenses gente cerrada, gente que no saluda que difícilmente hace amigos, pero yo diría que sí hay un carácter de hospitalidad y amabilidad”.

“Yo considero que hay también un aspecto melancólico. Veo en imágenes de Facebook mucho el Saltillo del pasado, ese orgullo no tiene tanto que ver con el presente, ni con el futuro, sino más bien con la historia. Hay un aspecto romántico, valoramos mucho la catedral, el espíritu tranquilo, las plazas”, señaló Recio Dávila.

Aunque el crecimiento era inevitable, la ciudad ha encontrado la manera de avanzar sin perder aquello que la hace única. Saltillo ha demostrado que una ciudad puede crecer, modernizarse y prosperar sin perder su identidad.