El ataque ocurrido el 1 de octubre en una secundaria de Torreón nos estremeció, pero no podemos ver sin actuar y tratar que ya no ocurran más tragedias.
Lo que parecía una mañana tranquila al iniciar el mes de octubre se convirtió en una verdadera pesadilla. Dos hermanos, de 18 años de edad, entraron en la secundaria No. 13 del ejido la Unión en Torreón, Coahuila, y no solo sembraron el pánico en la institución, sino que apagaron la vida de la subdirectora y dejaron cuatro personas heridas. Vecinos y padres lograron detenerlos, y solo podíamos preguntarnos: ¿Qué pasó por su mente? ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué nos está pasando como sociedad? Sí es cierto, los “cuates” son responsables del horror de esa mañana y las autoridades señalaron que caerá todo el peso de la ley por la atrocidad que cometieron, pero hay que ver más allá. La falta de atención hacia ellos, el que nadie se dio cuenta de lo que planeaban y que tampoco había nadie dispuesto a ayudarlos. Esto no justifica de ninguna manera la barbarie que cometieron, pero sí debe hacernos reflexionar sobre la importancia de voltear a mirar y atender a nuestros niñ@s y jóvenes.
¿Vamos a seguir permitiendo que los menores consuman redes sociales y naveguen sin control por internet? ¿Continuaremos ocupados en nuestros trabajos y actividades diarias sin voltear a ver qué pasa por su mente?
También debemos cuestionarnos en qué momento se perdió la capacidad de asombro y la humanidad para filtrar fotografías en internet de lo que pasó ahí, sin importar el dolor de las familias al ver vulnerados de esa manera a sus seres queridos.
Esto nos estremeció. No, no solo debemos quedarnos horrorizados y viendo simplemente lo que pasó sin hacer nada… Debemos actuar y tratar de evitar que una tragedia así vuelva a pasar.
