Desde el inicio de la 4T de Morena, las carencias del sector salud aumentaron de manera escandalosa y se incrementaron las protestas de los derechohabientes.
Inmerso en la corrupción de directivos y líderes sindicales, el Seguro Social cayó a terapia intensiva; el dictamen médico establece que se encuentra moribundo, por un infarto fulminante. Sus trabajadores, médicos, enfermeras y personal administrativo, con el respaldo histórico de los propios derechohabientes, ya no soportaron más las injusticias.
No es una enfermedad nueva, desde su fundación en 1944 por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho, sufrió de saqueos en las administraciones priistas y panistas, pero nunca como ahora con Morena y su 4T.
La enfermera Carmen Soliz, con 25 años de trabajo, afirma que antes había escasez de medicamentos, equipo médico indispensable, falta de médicos y de enfermeras y una pesada carga, pero nunca como ahora.
Desde Andrés Manuel López Obrador, aumentaron de manera escandalosa y se incrementaron las protestas de los derechohabientes. Hay mucha corrupción en el sindicato y en los puestos directivos, precisa.
“Hoy nos quieren dar un aumento salarial del 2.9 por ciento y de 3.9 por ciento en prestaciones. Ambos, representan como 500 pesos de incremento, mientras los líderes sindicales se vuelven millonarios con las cuotas, y los directivos están inmersos en la oscuridad de compra de medicinas y de equipo médico”, subraya.
Las graves injusticias fueron respaldadas de manera histórica por los derechohabientes que apoyaron las manifestaciones de protesta, e incluso los bloqueos en calles y en bulevares.
Andrés Manuel López Obrador contrató médicos cubanos que ganan al mes hasta 40 mil pesos. El dinero va directo al Gobierno cubano de Miguel Díaz-Canel, y los propios doctores denuncian que de esa cantidad solo les dan 20 mil pesos.
Pero, aun así, los médicos mexicanos, enfermeras y trabajadores administrativos son ninguneados por un sindicato que lejos de defenderlos con mayores salarios y prestaciones, es tapadera del Gobierno morenista. Hoy cuatro líderes sindicales son diputados federales morenista.
Los sueldos son lastimosos. Un trabajador de intendencia gana 5 mil pesos al mes, igual que un chofer. Un auxiliar de oficina gana 6 al mes, una enfermera general 7 mil 595, un médico general 10 mil 346, un abogado 11 mil y un médico familiar 13 mil 286 pesos.

¿Y la corrupción en el Insabi y Birmex?
Aunado a la demanda de mejores salarios y de prestaciones que culminó con el resultado de la encuesta que, al mismo tiempo, exigió la salida de sus líderes charros, los denunciantes pusieron en la mesa los escándalos del Instituto de Salud para el Bienestar y de Birmex.
El INSABI desapareció por la corrupción de 10 mil millones de pesos, mientras que Birmex también se canceló con el desvío de casi 13 mil millones de pesos en la compra de medicamentos. Todo el desastre y la ineficiencia se hizo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y es otra de las pesadas herencias de corrupción y de impunidad que enfrenta la presidenta Claudia Sheinbaum.
De la misma forma, haber enjaretado a 24 estados el IMSS-Bienestar estranguló el servicio médico con más pacientes, luego de desaparecer el Seguro Popular que dio buenos resultados, al atender a ciudadanos que no tenían acceso al IMSS o al ISSSTE.
EI IMSS está en desgracia, en terapia intensiva; su fallecimiento no debe llegar a concretarse. El Gobierno federal debe revivirlo, metiendo a la cárcel a los corruptos que lo tienen moribundo, debe remediar la falta de medicamentos, de médicos especialistas y de equipo médico y debe hacer justicia con mejores salarios y prestaciones a todo el personal, que fue considerado con la categoría de héroes durante la pandemia.
Los años en que muchos de ellos murieron y los otros se la jugaron atendiendo pacientes, sin equipo médico suficiente, sin medicamentos y con sueldos miserables.
